6 de septiembre de 2017 00:00

¡Decepción en el Atahualpa!

Al finalizar el partido, el mediocampista Cristian Noboa cayó al piso del estadio Atahualpa y lloró ante la eminente eliminación. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Al finalizar el partido, el mediocampista Cristian Noboa cayó al piso del estadio Atahualpa y lloró ante la eminente eliminación. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas
Redactor (D)
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Una generación de talentos ecuatorianos dijo adiós al Mundial. El equipo de los Antonio Valencia, Felipe Caicedo, Cristhian Noboa, al que en la última época llegaron Jefferson Orejuela, Cristian Ramírez y otros, sucumbió en la cancha del Atahualpa, que antes había sido escenario de tres clasificaciones mundialistas.

El equipo que empezó como una tromba las actuales eliminatorias con 12 puntos en cuatro fechas y que se posicionó como líder invicto e hizo temblar a Sudamérica, ayer terminó confundido en la cancha ante Perú. La derrota 2-1 ante el vecino del sur castigó al plantel tricolor, que está fuera de la pelea por obtener un cupo directo a Rusia.

De nada sirvió al plantel dirigido por el entrenador argentino Gustavo Quinteros sus victorias ante Argentina y Venezuela y el empate ante Bolivia, de visita, durante el inicio de este proceso. Las caídas de local ante Brasil, Colombia y Perú y el empate ante Paraguay se constituyeron en la peor campaña de local de la Tri, desde la eliminatoria de 1998.
En verdad, la clasificación se perdió con anterioridad, pero la derrota de ayer fue muy dolorosa. A Ecuador no se le recuerda un inicio tan dubitativo en el Atahualpa, que había sido su fortín. Perú no había ganado nunca en Quito, por eliminatorias. Ayer, los tricolores no podían hilvanar pases y en ataque no se reconocía un estilo de juego definido.

Como ha sido a lo largo de esta eliminatoria, Quinteros nunca consolidó un plantel titular fijo. Ayer, salió como titular Juan Cazares, de Atlético Mineiro. Una nueva opción.


Pero Cazares no se ubicó en su posición habitual de media punta, como en el Mineiro. Jugó recostado por el costado zurdo, en la posición en la que en la víspera había practicado Marcos Caicedo.
Sin un eje en el medio y con Cazares en otra posición, el ataque tricolor era más ganas que de juego asociado. Adelante, ‘Felipao’ se dedicaba a pivotear, pero no tenía opciones claras de acercarse al golero peruano Carlos Caceda.

En la zaga, los tricolores se mostraban dubitativos ante las incursiones de Cristian Cueva y el siempre peligroso Paolo Guerrero. Los laterales Pedro Pablo Velasco y Cristian Ramírez se desplegaban en ataque, pero no había garantías para marcar. Pese a ello, los cerca de 30 000 aficionados alentaban a los seleccionados. Se empezaba a escuchar el “¡Sí se puede!”, un lema que llevó al plantel a los mundiales de Corea-Japón 2002, Alemania 2006 e, incluso, Brasil 2014.


Antonio Valencia tomó el mando y se esforzó por el costado derecho. Sus esfuerzos eran en vano. No tenía acompañante o sus centros no llegaban a un destino efectivo.


Perú, del entrenador Ricardo Gareca, se mantuvo en su propuesta. Era peligroso con los avances de Cueva y Guerrero. Eso hasta que dio los golpes definitivos en el segundo tiempo con las anotaciones de Édison Flores (72’) y Paolo Hurtado (75’). 


Énner Valencia marcó a los 80 minutos de penalti.

Hoy, en la mañana, uno de los abogados de la Ecuafútbol se reunirá con el entrenador para solicitarle la renuncia. Ayer, Carlos Villacís, presidente de la FEF, al salir del estadio Atahualpa reconoció que revisarán la continuidad de Quinteros en su cargo.

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