16 de septiembre de 2016 00:00

El descenso del Deportivo Quito a Segunda no extingue la deuda

El experimentado 'Pepo' Morales se unió al equipo de Deportivo Quito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Al capitán Santiago Morales (en la mitad) le adeudan desde el año pasado. La imagen corresponde al inicio de la temporada 2016 en la Serie B. El club descendió a Segunda. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Mauricio Bayas

La cancha del complejo Ney Mancheno, en Carcelén, se está destruyendo. En el gramado predomina más el color amarillo que el verde. No hay agua para regar el césped.

La deuda que tiene el Deportivo Quito con la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento de Quito (Epmaps) supera los USD 20 000 por multas y el pago pendiente del servicio.

Hay otra deuda por otro servicio básico: la energía eléctrica. No han cortado, pero ya llegó la advertencia de una posible suspensión. El personal administrativo que permanece en las instalaciones intenta mantener en orden lo poco que queda. Las deudas por pagar están a la fila en la ‘AKD’.

Además de los servicios básicos, hay una deuda de seis meses de salarios atrasados con los futbolistas que se entrenaban en Primera. La planilla mensual estaba calculada en USD 60 000. “Nos ofrecieron pagar la próxima semana. Nos reuniremos en Carcelén para intentar recibir algo”, manifestó Ronald Campos.

La mayoría de juveniles se ha ido a Esmeraldas, Ibarra...Otros han buscado equipos para entrenar hasta diciembre.

Para intentar saldar el tema de sueldos de este año, el Quito necesita más de USD 400 000.

Iván Vasco, vicepresidente del club, aclara que la directiva tratará de pagar los valores pendientes con el plantel. Sin embargo, los futbolistas son incrédulos del ofrecimiento porque en los últimos tres meses no han recibido el pago.

¿De dónde saldrán los recursos para pagar? El Quito insistirá en un reclamo a la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) por sus derechos de la publicidad interna en el estadio Olímpico Atahualpa.

Eduardo Romero, el presidente azulgrana, envió una carta a Carlos Villacís, presidente de la FEF, insistiendo en el beneficio que tiene el Quito para usufructuar de la publicidad interna del estadio. Todavía no hay una resolución.

El cálculo es recibir más de USD 60 000 por cada partido de la Selección. “Esa plata será para pagar a los jugadores, arreglar el complejo y sanear deudas”, dijo Vasco.

También servirá para pagar salarios al personal administrativo y ponerse al día en las planillas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de los empleados del club.

Sin embargo, hay deudas más abultadas. Con la Asociación de Futbolistas del Ecuador (AFE) hay valores pendientes por USD 800 000. En diciembre ese valor superará los 1,2 millones. La directiva azulgrana espera cuantificar el valor real de lo pendiente.

Hay deudas con futbolistas extranjeros y técnicos que superan los USD 2,6 millones. Casos como el del entrenador Carlos Ischia cuyo monto también bordea USD 1,7 millones.

Aunque la directiva actual ha pedido informes de la gestión de Freddy Mayorga, lo más difícil en el club que descendió a Segunda categoría es encontrar papeles o balances.

Mayorga, al dejar el cargo, calculó que para intentar sanear al club con las deudas más asfixiantes se necesitan aproximadamente USD 8 millones. Sin embargo, el único diagnóstico hecho por los directivos con documentos es el que hizo Santiago Ribadeneira hace dos años. Allí se habló de un déficit de USD 20 millones.
“Estamos trabajando en el Fideicomiso. Les pedimos tiempo a los acreedores. Vamos a pagar, pero el equipo no va a desaparecer. Tendremos que volver como una sociedad anónima”, insiste Vasco.

La AFE advirtió que para el 2017 el Quito deberá saldar las deudas para participar en el torneo de Segunda categoría.

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