12 de December de 2010 00:00

El Deportivo Quito se clasificó a la Libertadores

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Redacción Deportes

El técnico argentino Rubén Insúa, tras el pitazo final del árbitro José Carpio, intentó agredir a su colega ecuatoriano Carlos Sevilla, del D. Quito. El estratega chulla golpeó al DT canario y este reaccionó.

Fueron momentos de tensión luego de un partido intenso, emotivo y dramático ayer, en el estadio Monumental, que terminó con la clasificación de los chullas para el repechaje a la Libertadores.

Barcelona se impuso 3-1 con goles de Henry León, Juan Samudio y Juan Anangonó, pero el tanto que marcó el volante Oswaldo Minda sirvió para que el Quito se llevara esa tercera plaza.

En el marcador global terminaron empatados 3-3, sin embargo, el club capitalino marcó un tanto de visitante y eso fue determinante en la definición.

Por ello la frustración se reflejó en los rostros de los jugadores canarios, quienes se quedaron mirando al piso con las manos en la cintura. Ellos realizaron un gran esfuerzo por convertir el gol que les diera la clasificación, pero el tiempo no les alcanzó.

Mientras tanto, Insúa se acercó para felicitar a Sevilla, pero este le lanzó un golpe de puño, lo que enfureció al DT torero. La Policía logró impedir que se avalanzara sobre el entrenador chulla en dos ocasiones, pues luego intentó ir hacia el camerino de visitantes.

Estas fueron muestras de la intensidad con la que se disputó el encuentro. Barcelona fue superior durante los primeros 15 minutos, logrando abrir el marcador con un cabezazo de León, tras un tiro de esquina.

Fue un gol esperanzador, porque los porteños solo requerían un tanto más para forzar los penales y dos para clasificarse directamente. En las gradas también se vivió esta sensación.

Al estadio llegaron cerca de 40 000 aficionados que gritaron esa conquista a rabiar. Mientras que los más de 1 000 seguidores del Quito miraban con nerviosismo a la cancha, pues faltaban 75 minutos más por jugar.

Pero Deportivo Quito hizo prevalecer rápidamente la jerarquía de sus jugadores en el medio campo y logró empatar con un remate rasante de Minda. El tanto nació en una desconcentración defensiva de Barcelona. El volante tomó el balón y pateó a una esquina.

Minda fue uno de los jugadores claves del cuadro azulgrana. Junto con Segundo Castillo destruyeron todo intento de Barcelona por crear juego. Mientras que Luis Saritama, Juan Carlos Paredes y Fidel Martínez generaban zozobra en el área amarilla con sus gambetas y habilitaciones para el paraguayo Néstor Ayala.

Con estos argumentos, el Quito controló el esférico en determinados momentos de la primera etapa. Sobre todo, la intención de Sevilla fue mantener lejos de su área a los tres delanteros que dispuso Barcelona.

Al final del primer tiempo, el marcador del estadio decía 1-1. Esto, sumado a la superioridad táctica y futbolística que exhibieron los quiteños, presagiaban una segura eliminación del equipo de Insúa. Por eso, algunos aficionados empezaron a abandonar tempranamente el estadio.

La mayoría que se quedó pudo observar un desenlace dramático e ilusionarse con un milagro futbolero. Primero el paraguayo Samudio levantó a sus hinchas cuando quedaban menos de 20 minutos para el final, con un cabezazo en el área. Y en el minuto 89, Anangonó impactó otro centro con la cabeza para poner a sufrir a los azulgranas.

Los minutos adicionales sirvieron para que Barcelona demostrara su garra y fuerza anímica. No logró el objetivo, pero tuvo el reconocimiento de sus hinchas que despidieron al plantel con aplausos. Los chullas, en cambio, se abrazaron imaginariamente con sus hinchas y ya están en la Copa.

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