9 de January de 2015 20:50

Un buen equipo le permitirá disfrutar a plenitud el páramo

Caminata por los páramos de Papallacta. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Caminata por los páramos de Papallacta. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Carlos A. Rojas Acevedo
Quito

Jamás debe subestimarse a la montaña ni en el paseo familiar más cercano a la ciudad.  Incluso en las salidas de un par de horas al páramo, en un día de sol, se debe acudir bien equipado, con botas repelentes al agua, chompa impermeable, ropa y comida adicional.

Así lo expresa Gustavo Viteri, montañista que hasta para el paseo más corto lleva dos celulares, una chompa térmica adicional y hasta un moderno equipo de GPS para ubicarlo en caso de perderse.

El andinista de 33 años insiste que un buen montañista nunca sale sin su mochila, en la cual deberá cargar agua, comida, guantes, gorra, gafas…

Toda precaución es válida al acudir a los páramos, con su clima cambiante, y sus planicies donde es fácil perderse.  En este sentido, una de las recomendaciones básicas es ubicar sitios de referencia en caso de emprender el camino de regreso. Estos pueden ser una gran roca, estacas, cabañas...

Otra sugerencia es acudir con alguien que conozca la zona. Si es un guía certificado, mucho mejor. Precisamente Viteri es parte de Paypahuasi Adventures, una empresa que se especializa en llevar a aficionados a las cumbres andinas.

Ellos empiezan hoy (10 de enero) un programa de montañismo para principiantes que finalizará en mayo, después de 13 salidas a páramos y montañas, con el intento de cumbre del Cotopaxi. Esta misma agrupación empezará otro módulo similar a mediados de año.

Una de las nuevas rutas que se incluirá en ese programa está en la Reserva Cayambe-Coca, a una hora de Quito, en Papallacta. Allí, el sendero del Agua y la Vida ofrece aventura a cada paso con lagunas, aves, plantas...

Acudir a ese lugar es sencillo. Al llegar al sector de la Virgen se toma un desvío de segundo orden que llega a las Antenas, a 4 400 metros de altura. Desde allí se empieza la caminata que dura cuatro horas. Así lo explican los guías de la Reserva Ecológica que controlan el ingreso de los visitantes.

Los guardaparques se aseguran que los turistas acudan bien equipados y que vayan acompañados con alguien que conozca la zona. El sendero llega hasta cerca del sector de las piscinas termales, por lo que un relajante chapuzón es otro aliciente para emprender la larga caminata.

Por el trayecto también se pasa por lagunas como la de Anteojos, Parcacocha, Negra y otras. Normalmente se observan aves, como curiquingues, y con suerte a los majestuosos cóndores. Se cuenta que antes, por este camino, se avistaba a los osos de anteojos.  Ahora, quienes frecuentan la zona dicen que es muy extraño toparse con los osos andinos.

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