7 de noviembre de 2015 00:00

El tiro con arco tiene glamour sin Robin Hood, según niño prodigio de deporte

El arquero Marcus D'Almeida practicando tiro al arco, en las instalaciones de la Confederación Brasileña de Tiro con Arco. El año pasado, con tan solo 16 años, D'Almeida se convirtió en el medallista más joven en una final de la Copa del Mundo y ya ha rec

El arquero Marcus D'Almeida practicando tiro al arco, en las instalaciones de la Confederación Brasileña de Tiro con Arco. El año pasado, con tan solo 16 años, D'Almeida se convirtió en el medallista más joven en una final de la Copa del Mundo y ya ha recopilado un buen puñado de medallas en categorías juveniles y absolutas. Antonio Lacerda / EFE

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Agencia EFE

El tiro con arco no necesita de héroes de ficción, ni a Robin Hood ni a Legolas o a Guillermo Tell, puesto que tiene suficiente "glamour" y "pasión" por sí solo para enganchar al público en los Juegos Olímpicos de 2016, defiende el niño prodigio de este deporte, el brasileño Marcus DAlmeida.

A sus 17 años y procedente de un país sin tradición en el tiro con arco, DAlmeida es una voz autorizada en este deporte y un firme candidato a medallas en los Juegos de Río de Janeiro.

El año pasado, con tan solo 16 años, se convirtió en el medallista más joven en una final de la Copa del Mundo, la plata que logró en Lausana (Suiza), y ya ha recopilado un buen puñado de medallas en categorías juveniles y absolutas.

DAlmeida, en una entrevista a Efe, dijo que se enganchó al tiro con arco "porque el deporte tiene su glamour, su pasión" y no por la influencia de personajes que eternizaron el tiro con arco en obras literarias y en la gran pantalla.

El conocimiento del tiro con arco, un deporte especialmente popular en Corea del Sur y otros países asiáticos, sigue siendo muy escaso en Brasil, aunque el joven DAlmeida confía que sus éxitos ya "han ayudado" a que su deporte reciba un mínimo de atención en el autodenominado "país del fútbol".

"Las medallas trajeron cosas buenas para el deporte y para el país", comentó DAlmeida después de concluir un entrenamiento en las instalaciones de la Confederación Brasileña de Tiro con Arco (CBTA) en Maricá, ciudad ubicada a unos 60 kilómetros de Río de Janeiro.

El joven Marcus, que está en el último año de secundaria, acude a clases todas las mañanas y luego se dedica a entrenar ocho horas por día, seis de ellas en la pista de tiro, con la mente puesta en el campeonato clasificatorio para Río 2016, que se celebrará en mayo próximo.

Desde una línea amarilla trazada en el cemento, DAlmeida dispara mecánicamente, ensimismado y sin torcer el gesto, 400 flechas por día hacia una diana ubicada a 70 metros y que parece diminuta a lo lejos.

Para acertar en el blanco, hace falta "un conjunto de muchas cosas: concentración, técnica, coordinación motora fina", enumera el arquero, que asegura que su gran virtud es su frialdad.

"Tal vez yo sea un poco más frío. Creo que consigo mantener un poco más mi concentración. No que sea mejor que todos, pero creo que es algo positivo que tengo", comentó.
Para llegar a donde ha llegado, el secreto de DAlmeida es "trabajo diario", mucho entrenamiento y "concentración en la competición".

"No soy un niño prodigio. Me veo como un chico que entrena", aseveró.

El arquero reveló que el tiro con arco es un deporte difícil de aprender y que incluso a él, pese a su precocidad, le costó tiempo interiorizar la técnica.

Cuando era niño, a Marcus le gustaba mucho el deporte y antes de coger un arco, probó suerte en remo, vela, natación, capoeira, entre otros, y con doce años se apuntó a un curso de la CBTA, que tiene su sede en Maricá, ciudad en la que reside.

"Tardas mucho tiempo en adquirir (la técnica). El primer año es muy difícil. Tardas en ver los resultados. Después de dos años me llamaron a la selección y entonces me di cuenta de que tenía potencial. Desde entonces tengo el sueño olímpico", comentó.

El año pasado, cuatro años después de coger por primera vez un arco, llegó su explosión y se colgó la plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nankín (China), se proclamó campeón sudamericano absoluto y ganó la plata en la Copa del Mundo de Lausana.

Su fulgurante irrupción en la escena internacional sorprendió a sus rivales, pero ahora, a raíz de sus éxitos, asegura, ya le conocen.

Para los Juegos de Río de Janeiro, su ciudad natal, DAlmeida sueña con una medalla, ya sea individual o en la competición por equipos, lo que sería un logro inédito para su país en este deporte.

"Pienso en la medalla. Nuestro país nunca tuvo una medalla. Pero no solo yo, todo el equipo (lo piensa). De hecho es una meta muy buena", concluyó. 

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