10 de agosto de 2016 15:20

Los dioses afrobrasileños, al rescate de Neymar en Río 2016

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Agencia AFP

El adepto de las religiones afrobrasileñas Helio Sillman prepara en Río de Janeiro un ritual de "macumba" para dar fuerza y energía a la selección de fútbol de Neymar, que podría caer eliminada en la primera fase de los Juegos Olímpicos este miércoles si pierde contra Dinamarca.

"Al equipo brasileño le falta espíritu olímpico. Voy a pedir a Odum, el espíritu de la fuerza, que lleve a Neymar buenos fluidos para volverle a dar ganas de entregarse a fondo", explicó Sillman a la AFP.

El ritual se celebra en un pequeño altar de su tienda "Mundo de los Orixás" en el mercado popular de Madureira, en la zona norte y popular de Rio de Janeiro. Aquí pueden encontrarse más de 5.000 amuletos, objetos rituales como tam-tam y toda suerte de estatuillas de los orixás (divinidades) como Yemanjá, la diosa del mar en el candomblé.

Para practicar el ritual, Sillman ha escogido como atuendo una camiseta de la Seleçao, y en torno a su cuello, se ha colocado decenas de collares de pequeñas perlas típicas del candomblé, umbanda o macumba (ritos afrobrasileños) en verde y amarillo, los colores de Brasil.

Neymar, muñeco N°10 
"En esta gran bandeja oval pongo 11 muñecos que representan a los jugadores de la 'Seleção', unos junto a otros. En el medio coloco uvas, granos de arroz y espigas de trigo, que representan la prosperidad. Enciendo dos velas amarilla y verde para enviar luz a los jugadores", explica Sillman mientras realiza su macumba.

Atrapa el muñeco número 10, le mueve la pierna izquierda y luego la derecha hacia adelante: "Este es Neymar, corre, regatea. Verán, marcará un gol" contra Dinamarca, asegura.

En la bandeja, está presente también el entrenador, representado por el muñeco número 13: "Es Zagallo, porque el actual entrenador (Rogerio Micale) es desconocido. Zagallo, aunque está hospitalizado, es capaz de enviar su fuerza espiritual a los jugadores", dijo Sillman.

Mario Zagallo, de 84 años, cuatro veces campeón del mundo con Brasil -dos como jugador (1958, 1962), una como entrenador, en 1970 en México, y otra como asistente del entrenador en 1994- fue internado esta semana en Rio, apenas días después de efectuar un relevo de la antorcha olímpica en silla de ruedas.

Jugadores con mal 'axé'
Inclusive durante los Juegos Olímpicos el fútbol sigue siendo el deporte rey en Brasil.

Pero la selección masculina está de capa caída desde la humillante derrota 7-1 ante Alemania en las semifinales del Mundial de 2014.

Hoy el ambiente es sombrío tras dos empates olímpicos contra Sudáfrica e Irak, los dos equipos menos temidos del grupo A.

Brasil enfrenta a 01:00 GMT del jueves (20:00 del miércoles, hora de Ecuador) a Dinamarca, líder del grupo. Una victoria calificará a los brasileños, y una derrota les apartará del camino por el oro olímpico, el único título que falta en el rico palmarés de la 'Seleção'.

Si empatan, su suerte dependerá del resultado del partido entre Iraq y Sudáfrica, que se disputa a la misma hora en Sao Paulo.

"A los jugadores les falta inspiración y tienen necesidad de un 'axé' (energía, poder, fuerza en lengua africana yoruba utilizada en los rituales del candomblé), declaró a la AFP Simone Silva, que entró en la tienda a comprar un plato de cerámica para hacer una ofrenda a su orixá, aunque es católica.

El sincretismo religioso está muy presente en Brasil, el país con más católicos del mundo.

A pesar de prejuicios ancestrales y la intolerancia actual de las poderosas iglesias evangélicas neopentecostales, el candomblé y umbanda aún tienen muchos adeptos en este país de 204 millones de habitantes.

Los brasileños están tan exasperados por el mal desempeño de su equipo olímpico que muchos no quieren vestir la camiseta de Brasil con el nombre de Neymar.

Algunos han tachado el número 1 de la camiseta, dejando solo el 0. Otros han tachado el nombre Neymar y escrito MARTA a mano encima, en honor a la capitana de la selección femenina, que avanza triunfante en su grupo.

"Los brasileños no pueden desalentarse, tienen que apoyar a su equipo, en lugar de abuchear y silbar. ¡Verán, será otro equipo totalmente diferente el que entre a la cancha! Neymar habrá reencontrado su espíritu deportivo y de líder del grupo", afirmó Sillman, convencido del poder de los orixás.

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