13 de noviembre de 2014 00:00

Juan Guerrero lidera la Vuelta; Valverde se retiró

Sebastián Guerrero conduce el Mirsubishi Evo IX. EL COMERCIO

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Manuel Quizhpe. Redactor (D)mquizhpe@elcomercio.com

Juan Gerardo Guerrero se despertó temprano, atendió a los periodistas, dejó el vehículo de competencia en la mecánica y en otro carro se dirigió rumbo a Zamora Chinchipe. Él y su hermano Sebastián (copiloto), desde las 08:45 de ayer, recorrieron las carreteras de Azuay, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

Ese trazado corresponde a la cuarta etapa de la Vuelta Automovilística al Ecuador, que se corre hoy, jueves 13 de noviembre desde el sector de la Casa Flotante-Malima (Azuay) hasta llegar a la parroquia Timbara (Zamora Chinchipe).

Los pilotos, al mando de sus vehículos, cubrirán una distancia total de 388, 3 kilómetros.
Según Guerrero, quien parte a Zamora Chinchipe como líder del giro nacional, la diferencia es mínima con sus rivales y por eso “nada está definido”.

Él acumuló un tiempo de 
1 hora, 33 minutos y 14 segundos (1:33:14). Paúl Zea y Carlos Palacios, segundo y tercero, contabilizan 1:33:23 y 1:34:02 horas, en ese orden.
 Con la experiencia del 2011, cuando terminó segundo en la clasificación general de la Vuelta al Ecuador, el piloto cuencano de 33 años tomará las precauciones necesarias.

Además reconoce que en las dos últimas etapas también incidirá el agotamiento físico que ya siente la mayoría de pilotos.
En la tercera etapa, que se corrió anteayer entre Chimborazo, Cañar y Azuay, los corredores soportaron un clima adverso. “Fue terrible, hubo neblina, lluvia, lodo, precipicios, piedras”, describió el piloto ambateño Juan Carlos Paredes.
Ayer, los mecánicos tuvieron una jornada extra en el cantón azuayo de Gualaceo para cubrir toda la demanda existente.

Hubo filas de vehículos en la vía a la espera de la revisión y el mantenimiento por parte de César Galarza, quien encabeza el grupo de profesionales especializados.
Genaro Coellar, uno de los ausentes del giro, asegura que el llamado día de descanso no es tal, porque la mayoría de corredores pasa ajetreada.

Ese día se desarma el carro y se cambian todas las piezas que están en mal estado. Se revisa el turbo, la suspensión, el sistema electrónico... “Toda esa labor es para el personal de abasto”.
En algunos casos, los propios corredores son quienes cumplen las funciones de mecánico.

Ese es el caso de Cristian Urgilés, quien para completar la tercera etapa tuvo que colocar un caucho y una brida en la cañería hidráulica porque se rompió durante la carrera.


Luego, Diego Aguirre completó el trabajo en el sector de Ricaurte (Cuenca) y así pudo llegar a Gualaceo. En otro caso, las llantas del carro de Richard Palomino llegaron destruidas al cantón azuayo, donde terminó la tercera etapa de la Vuelta.


Coellar destaca el gran nivel de competencia en la categoría N4, en donde sobresalen Guerrero, Zea, Palacios, Camilo Rivera, Mauricio Moreno, Rubén Cuenca.
Guerrero, quien invirtió USD 120 000 en su vehículo, contó que en los tramos de asfalto registra velocidades de hasta 205 kilómetros por hora.

Según Coellar, si Guerrero quiere sostener el liderazgo “no debe bajar el ritmo, pero tampoco puede perder la calma o sentirse presionado”.
Pero la noticia de ayer, sin duda, constituyó el retiro de Luis Valverde, campeón de la vuelta en el 2011 y quien defendía el título; pues no se realizaron las ediciones del 2012 y 2013.
“Se terminó la Vuelta para nosotros. Se rompió una válvula. Gracias a todas las personas que nos apoyaron, a nuestros auspiciantes, a mi familia. No nos queda más que resignarnos y volver a casa”, escribió Valverde en su cuenta Facebook.

205 kilómetrospor ­hora recorre en asfalto el piloto Juan Guerrero.

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