9 de junio de 2014 21:21

Los jugadores esmeraldeños son el motor del fútbol ecuatoriano

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Por Pablo Campos y Alex Puruncajas. Unidad de Investigación y Datos

Esmeraldas está lejos de ser la provincia más grande del país. Tiene 534 972 habitantes, según el último censo del INEC. Su capital, Esmeraldas, es la décimo segunda ciudad más poblada del país. Su población se dedica mayoritariamente a la pesca y la agricultura. Pero hay un rubro en el cual esta provincia es insuperable: la producción de futbolistas.

La denominada provincia ‘verde’ es la dueña del balón en el país. 90 de los 336 jugadores profesionales de la Serie A son originarios de dicha zona fronteriza del país. El juego de los esmeraldeños es tan apetecido que no hay un club de la serie A que no tenga jugadores oriundos de dicha provincia: el que más jugadores tiene es El Nacional con 15 y el que menos, el Manta con cuatro.

Hasta hace 12 años, Esmeraldas compartía con Imbabura el título de ‘las canteras del fútbol ecuatoriano’. Sin embargo, en los últimos años, el liderazgo esmeraldeño acrecentó, mientras la presencia de jugadores imbabureños mermó en los equipos de la A. “Antes jugadores como Agustín Delgado, Ulises de la Cruz tenían sus escuelas en el Valle e Imbabura era potencia. Ahora ya no existen esas iniciativas e Imbabura dejó de aportar grandes cantidades de futbolistas”, declara Eduardo Stelik, quien busca talentos en el país para Liga de Quito desde hace ocho años.

El fútbol es la razón de ser de muchos esmeraldeños. “Desde pequeño no quise hacer otra cosa. En Esmeraldas se respira fútbol, es el sueño de los niños”, cuenta Henry Patta, delantero de Universidad Católica, nacido en Rio Verde.

Hay tres características que hacen que el jugador esmeraldeño sea apetecido, de acuerdo a Stelik: la primera es el biotipo. “En su mayoría, el jugador de esa provincia tiene extremidades largas, buena velocidad”. Luego está el manejo de balón: “desde pequeños muestran buenas condiciones en el manejo del balón y la tercera es la forma de ser: “son despiertos desde niños y tienen desapego por la tierra, lo cual les permite adaptarse a otras realidades”, acota Stelik.

Independiente, el subcampeón del fútbol ecuatoriano, tiene a ocho talentos esmeraldeños en su primer equipo. El coordinador del equipo, Roberto Arroyo, viajó esta semana hacia la fronteriza provincia para mirar a nuevos talentos. Wilson Logacho, entrenador de las divisiones juveniles, confirma que los esmeraldeños, además de sus condiciones técnicas, son “agresivos para jugar”. “Siempre buscan ganar, mostrarse. Eso es un plus en la alta competencia”.

Hay otro aspecto importante a tomar en cuenta: en marzo de 1988, Dussan Draskovic, técnico montenegrino, llegó al país para dirigir la Selección. Uno de sus principales aportes al fútbol ecuatoriano tuvo que ver con el cambio de criterio en el momento de seleccionar a los futbolistas: desde entonces se privilegia las condiciones atléticas, las extremidades largas, en definitiva una condición física superior. Dussan no pensó en una raza específica y peor aún encontrar su prototipo de jugador en una provincia determinada. Sin embargo, en Esmeraldas halló a Eduardo e Iván Hurtado, por ejemplo, dos jugadores históricos de la Tricolor.

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