6 de marzo de 2018 00:00

La adversidad no doblega al futbolista esmeraldeño Abel Araujo

El futboilista del Deportivo Cuenca, Abel Araujo, empezó a usar muletas para caminar tras la operación. Foto: Tomada de la cuenta Twitter @DCuencaOficial

El futboilista del Deportivo Cuenca, Abel Araujo, empezó a usar muletas para caminar tras la operación. Foto: Tomada de la cuenta Twitter @DCuencaOficial

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Manuel Quizhpe. Redactor (D)

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Su fe en Dios es inquebrantable. Lo nombra con frecuencia, incluso piensa que la lesión de su tobillo es una prueba divina. Abel Araujo, volante ofensivo del Deportivo Cuenca, está convencido que volverá a jugar mejor que antes.

“Dios sabe a qué personas le pone pruebas así. Gracias a él he superado momentos difíciles como el asesinato de mi hermano mayor, Doyer”. Tenía 27 años. No recuerda con precisión cuántos años han pasado y evita dar detalles.

El volante de 24 años sufrió una fractura en el tercio distal del peroné durante el partido con Universidad Católica, jugado el pasado 24 de febrero en la cancha del estadio Olímpico Atahualpa. Trató de recuperar un balón y el zapato de su pie derecho quedó incrustado en el césped. Entró a los 59 minutos y se lesionó a los 70.

El futbolista esmeraldeño agradece a todos quienes lo apoyan en estos momentos difíciles. “Son golpes que nos da la vida, pero hay que salir adelante. Dios tiene el control de todo lo que nos pasa, he tenido buenos momentos y espero superar esta nueva prueba”.

Abel Arauno (der.) en el estadio Alejandro Serrano Aguilar, en el partido Deportivo Cuenca vs. Técnico Universitario por la tercera fecha del fútbol ecuatoriano 2018. Foto: API

Abel Arauno (der.) en el estadio Alejandro Serrano Aguilar, en el partido Deportivo Cuenca vs. Técnico Universitario por la tercera fecha del fútbol ecuatoriano 2018. Foto: API

En septiembre pasado, Araujo dejó de jugar en el equipo colorado por una suspensión temporal impuesta por la Federación Ecuatoriana de Fútbol. La sanción era hasta que finalicen las investigaciones por un problema de identidad. Él se vinculó al Cuenca el 18 de julio del 2017, tras dejar Emelec
Por la suspensión, no jugó la fase decisiva del 2017 y lo afectó económicamente. “Gracias a mis ahorros pude sostenerme”.

Después de arreglar su documentación y superar la suspensión, volvió al club en enero pasado y firmó un contrato por cuatro años.En estos momentos difíciles, las muestras de apoyo son frecuentes. El sábado pasado, en el juego con Técnico Universitario, sus compañeros exhibieron una pancarta con la leyenda “Fuerza Abel”. De igual manera, los hinchas le hacen llegar sus saludos a través del hashtag #FuerzaAbel.

Según Marco Mosquera, capitán del equipo, Abel sabe que estamos con él. “Hemos exhibido una pancarta en el último cotejo como un acto simbólico”. A través de la aplicación de WhatsApp todo el plantel está en contacto con él.

Diego Jerves, quien se recupera de una grave lesión, entiende la situación difícil que vive Araujo. “La lesión es parte del fútbol, pero es lo más doloroso, uno se angustia, se amarga por no jugar”. Su recomendación es confiar en Dios y ser fuerte en la parte mental.
Durante la operación se le reconstruyó el ligamento deltoideo del tobillo y se redujo la fractura de peroné derecho con una placa y seis tornillos. Santiago Romo, médico del club, estimó un plazo de entre tres y cuatro meses para su retorno. “Estoy tranquilo porque la operación resultó un éxito”.

En su primer mes de rehabilitación, que comenzó el martes pasado, no podrá asentar en el piso su pie derecho, que está vendado y utiliza una bota ortopédica inmovilizadora. Camina con su pie izquierdo, apoyado con muletas.

Su padre Manuel Araujo, su primo Jefferson y su representante en el fútbol, Hólger Rodríguez, llegaron de San Lorenzo, Esmeraldas, para acompañarlo en la recuperación. Su progenitor contó que viajaron “12 horas en bus para estar con él, lo veo tranquilo, confía en la gracia de Dios”.

Según Romo, la placa y los tornillos que están en la parte de la reconstrucción del ligamento del tobillo quedarán para siempre, porque fue afectado al momento de que su pie derecho quedó incrustado en el césped. “Se extendió completamente el tobillo y luego se produjo la fractura”.

Después de retirarle las muletas, hará ejercicios de movilidad, ultrasonido, laserterapia, electromiografía... En seis semanas empezará con ejercicios de fortalecimiento y en dos meses procederá con los movimientos con balón.

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