22 de agosto de 2016 00:06

Un carnaval olímpico para el adiós de Río 2016 y recibir a Tokio 2020

Foto del estadio Maracaná en la noche de clausura de los Juegos Olímpicos Río 2016 este 21 de agosto del 201

Foto del estadio Maracaná en la noche de clausura de los Juegos Olímpicos Río 2016 este 21 de agosto del 2016. Foto: AFP

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Agencia AFP

Como comenzaron, terminaron: una fiesta al mejor estilo carioca, un carnaval. La samba y otros maravillosos ritmos brasileños retumbaron el 22 de agosto en el estadio Maracaná para despedir los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro e iniciar la cuenta regresiva a Tokio 2020.

De las bellezas naturales y la música brasileña a un baño de tecnología japonés, todo en una misma noche. Los Juegos Olímpicos le dicen adiós a la 'Cidade Maravilhosa' de la samba y el carnaval, y le dice hola a la dinámica Tokio, que dejó a más de uno animado para la fiesta que se celebrará en cuatro años al otro lado del mundo.

“Estos juegos fueron maravillosos en una ciudad maravillosa”, dijo el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, antes de declarara cerrados los XXXI Juegos Olímpicos de la era moderna.

“Bye bye, Rio!”, expresó Bach después de homenajear a los atletas, voluntarios y a los cariocas.

Vuelta a la realidad 

La ceremonia de clausura de Río de 2016, con un poco menos presupuesto que la inaugural, tuvo mucho color y mucho carnaval, sobre todo al final, pero también rindió homenajes también a las raíces negras y a la pobre región del nordeste.

Bajo una lluvia que no dio tregua, una primera coreografía de personas con disfraces de aves arrancaron formando las siluetas de íconos cariocas como el Pan de Azúcar, el Cristo de Redentor o los Arcos de Lapa y cerraron con los anillos olímpicos.

Y comenzó la música. Una samba de esas clásicas, As Pastorinhas (Las Pastorcitas) de 1938 en la voz del maestro Martinho da Vila, un compositor con más de medio siglo de historia en la escuela de carnaval Unidos da Vila Isabel.

Era el comienzo de una fiesta que terminaría más de dos horas después con el apagado del fuego olímpico y el regreso a la realidad de Brasil, un país sacudido desde hace meses por la crisis económica y política, y que vivirá unos días históricos a partir del jueves, cuando el Senado abra la sesión para decidir si destituye definitivamente a la presidenta Dilma Rousseff por presunto maquillaje de las cuentas públicas.

La mandataria afirma ser víctima de un “golpe” orquestado por el presidente interino Michel Temer, su vicepresidente durante cinco años, que no asistió a la ceremonia.

Temer fue muy abucheado durante la inauguración. En esta oportunidad, fue el alcalde de Río de Janeiro Eduardo Paes quien se llevó la silbatina.

Isinbayeva en el COI 

Roberta Sá personificó a Carmen Miranda, otro ícono, para algunos algo cliché, de la cultura brasileña, para dar la bienvenida a los atletas portabanderas, que formaron un corredor por donde entraron los atletas para ubicarse en un lugar de honor en el escenario, que ocupaba todo el gramado del Maracaná, aquel donde poco más de 24 horas antes Brasil consiguió su primer oro olímpico en fútbol, el único gran título que le faltaba al pentacampeón mundial.

La música fue variada, de samba a forró, la música típica del noreste brasileño, tocada por la banda Santa Massa y el DJ Dolores, famoso por mezclar música popular con electrónica.

Los atletas del equipo británico llevaban zapatos con suelas que se iluminaban al pisar con los colores de su bandera, los canadienses se pusieron guantes con los colores de la bandera canadiense, pero la mayoría llevaba impermeables.

Como es tradición, se realizó la ceremonia de premiación del maratón, la competencia que cierra los Juegos: el keniano Eilud Kipchoge, el etíope Feyisa Lilesa y el estadounidense Galen Rupp recibieron las medallas de manos de Bach y un gigantesco aplauso del Maracaná.

Fueron presentados además los nuevos deportistas que entrarán a formar parte del COI, entre los que destaca la 'zarina' de la pértiga Yelena Isinbayeva, quien se quedó a las puertas de cerrar su brillante carrera en Río debido a la suspensión del atletismo ruso por el gigantesco escándalo de dopaje.

Premier 'Súper Mario' 

No estaba el presidente Temer, pero sí el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, que tarde para la ceremonia, tomó un atajo: la tubería verde por donde se transporta el personaje de videojuegos Mario Bros.

Y así apareció en el medio del Maracaná, llevándose aplausos. Algo similar hizo la reina Isabel en la inauguración que hizo su aparición con James Bond.

Abe salió con una gorra en la mano como la del emblemático personaje creado por Shigeru Miyamoto y Mitsuharo Sato. Y acto seguido aquel impresionante espectáculo de baile, luz y sonido, que presentó la ciudad que recibe en cuatro años los Juegos Olímpicos.

Pero por unos minutos más era Río y el 'cordao de Bola Preta', que organiza la mayor fiesta de carnaval callejero de la ciudad, tomó el Maracaná y el resto... Samba, samba y más samba. ¡Es carnaval!

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