27 de junio de 2016 09:42

La mejor generación de la historia instaló a Chile en la cima de América

Los jugadores chilenos festejan el triunfo en la Copa América Centenario en  New Jersey, EE.UU., el 26 de junio del 2016. Foto:  Nicholas Kamm/ AFP

Los jugadores chilenos festejan el triunfo en la Copa América Centenario en New Jersey, EE.UU., el 26 de junio del 2016. Foto: Nicholas Kamm/ AFP

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Agencia DPA
Sub17

Hace apenas un año y medio, ni el más optimista hincha chileno podía imaginarse que su selección sería bicampeona de América después de ganarle dos finales consecutivas a la admirada y envidiada vecina Argentina, con el astro Lionel Messi en el equipo.

Sin embargo, un grupo de futbolistas "ganadores", como los catalogó el entrenador Juan Antonio Pizzi, consiguió en 12 meses lo que ninguna selección chilena había logrado en 99 años anteriores. "Demostramos que somos la mejor generación de la historia del fútbol chileno. Nunca nadie logró lo que conseguimos nosotros", aseguró el defensor Gary Medel, cuando el título de la Copa América Centenario era una realidad, después de volver a ganarle por penales a Argentina, como el año anterior en Santiago.

A unos metros, el lateral Jean Beausejour dejaba en claro la mentalidad de una selección que comenzó a forjarse en el Mundial Sub 20 de Canadá en 2007, cuando Medel, Arturo Vidal, Mauricio Isla, Gonzalo Jara y Alexis Sánchez, entre otros, coincidieron en el plantel que finalizó tercero. "Nos estamos acostumbrando a ganar", celebró el jugador de Colo Colo, que aseguró que el hambre del equipo no les permite darse tiempo para festejar los logros como debieran.

"Creo que no celebramos lo suficiente. Ya estamos pensando en un nuevo objetivo", afirmó Beausejour tras la victoria. "Es un grupo ganador. Festejamos el título, pero creo que no lo estamos haciendo lo suficiente. No estamos festejando un bicampeonato como se merece", añadió.

Lo cierto es que celebraciones al margen, Chile consiguió instalarse en la élite del fútbol continental con una tarea que trasciende a los entrenadores. Ya no se trata del 'equipo de Marcelo Bielsa' o el 'de Jorge Sampaoli' y ni siquiera ahora es el 'de Pizzi'. Un trabajo continuo en favor de una idea, técnicos con filosofías parecidas que aprovecharon los cimientos de sus antecesores para seguir construyendo y la mencionada mejor generación de jugadores de la historia del fútbol chileno se conjugaron para que la 'Roja' dejara de ser la 'eterna perdedora' de Sudamérica para transformarse en bicampeona de América.

"Estoy feliz por este grupo de jugadores, que es para destacarlos y felicitarlos. Espero que podamos seguir evolucionando juntos", remarcó Pizzi todavía emocionado por el título logrado y con plena conciencia de que asumió en un equipo con mucho más para perder que para ganar. "No era fácil en ese momento, había una exigencia muy grande, no había forma de superar lo logrado y la única forma de equipar lo hecho era obteniendo el título", remarcó Pizzi. "Y eran muchas las posibilidades de no poder lograrlo".

Para conseguirlo, el entrenador argentino de la'Roja' tiene bien claro el sustento con el que contó. "La principal virtud de estos jugadores es que son ganadores", resumió Pizzi. "Antes de jugar un partido y un torneo, están convencidos de que van a ganar. Esa convicción les permite jugar como juegan y tener la confianza que tienen en los partidos".

Nombres como Vidal, Medel, Alexis Sánchez o el arquero Claudio Bravo le dieron a Chile una personalidad que nunca había tenido. La clasificación de forma consecutiva a los últimos dos Mundiales, el tercer puesto en el ranking FIFA y los dos trofeos en la Copa América así lo certifican.

Además, haberse quitado la mochila de los 99 años sin títulos terminó de liberar al plantel. "Todos los jugadores que estuvimos el año pasado estamos disfrutando más esta Copa porque ya ganamos algo importante, que nunca se había hecho en Chile", destacó Vidal. "El año pasado, la Copa la sufrimos, este año la estamos disfrutando", coincidió Jara.

Pero no solo de nombres y mentalidad ganadora está basado este magnífico presente: la selección exhibió en Estados Unidos un ADN que ya la identifica desde hace unos años, que comenzó a forjarse con Bielsa, se potenció con Sampaoli y parece continuar bajo el mandato de Pizzi. "A medida que pasa el tiempo, este plantel logró una ideología futbolística, una identidad, que le permite saber el esfuerzo que hay que hacer para poder jugar de la forma que todos queremos", indicó el técnico.

En ese aspecto parece radicar el éxito de Chile. Cada jugador aporta desde su sitio para la causa y para tapar los errores de sus compañeros. Así lo hicieron con Bravo, de floja primera fase, pero figura con sus atajadas ante Colombia y ante Argentina. O con Vidal, estrella excluyente en la final, pero responsable de fallar el primer penal de la serie. Sin embargo, allí aparecieron Nicolás Castillo, que no había jugado ni un minuto hasta el segundo suplementario de la definición, o Francisco Silva, un volante defensivo que ingresó por Alexis para cuidar el empate en los últimos minutos, para anotar sus remates y remendar el error del astro del Bayern Múnich.

La convicción de Chile ya la había anticipado el mediocampista Marcelo Díaz, cuando todavía el conjunto no encontraba su mejor rendimiento y surgían dudas de la prensa y de los hinchas. "Estamos convencidos de una forma de jugar, que nos dio grandes alegrías y que nos convirtió en una selección muy importante a nivel mundial", afirmó el futbolista del Celta de Vigo. "Debemos preocuparnos por lo que haga Chile. Si hay errores o no, nuestra forma de jugar no va a cambiar, ése es nuestro estilo y así vamos a morir", añadió Díaz antes del histórico 7-0 sobre México en cuartos. Pero lejos de morir, Chile volvió a bajar a Argentina para instalarse definitivamente en la cima de América, con su mejor generación de la historia como bandera. 

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