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En un maratónico partido, con paralizaciones por lluvia y falta de luz natural e incluso con llanto, el guayaquileño Giovanni Lapentti se impuso al brasileño Joao Souza. Este había ganado el Challenger de Quito, el año pasado. En tres sets, dos de ellos definidos en ‘tie break’ (muerte súbita), el ecuatoriano venció 6-7, 6-2 y 7-6.

Lapentti volvió a entrenar hace tres meses, tras casi dos años de ausencia de la competencia por una lesión de rodilla. Por eso lloró tras el cotejo que duró 3 horas y 12 minutos, sin contar las paralizaciones. Había eliminado al favorito.  

Antes de empezar el juego, el juez de silla indicó que faltaba un minuto para el inicio del partido.  En ese instante empezaron a caer gruesas gotas de lluvia. Eran las 15:12  y el cielo quiteño no quiso que en ese momento comenzara el duelo en el  Club  Buena Vista.

El juego se reanudó a las 15:29 y muchos no creían lo que veían. Lapentti empezó impecable. Rompió el servicio de su rival y se colocó 3-0 arriba. Luego ganaba 4-1. Finalmente, con el saque a su favor, iba arriba 5-3.

Pero el brasileño supo sortear el ataque del ecuatoriano y le quebró el servicio. Lo que parecía un triunfo contundente del guayaquileño en el inicio se convirtió luego en un drama para quienes lo apoyaban.

El primer set se extendió 1:20 horas.  Fueron 80 minutos en los que Lapentti demostró que  está reencontrándose con su juego,  que su saque sigue siendo poderoso, que aún es un jugador  combativo sobre una cancha. Pero  eso no bastó para ganar la primera manga.  El brasileño no dio por perdido  nada  y en un largo ‘tie break’, que se extendió hasta el 13-11, Souza se llevó el primer set por 7-6.

El segundo parcial fue para Lapentti por 6-2. En el último, el partido se paralizó por falta de luz cuando empataban 4-4. Los jugadores  dejaron la cancha central y definieron el partido en la pista  tres, que  tiene iluminación artificial. El cierre fue impactante. Unas 200 personas alentaron sin cesar a ‘Giova’, quien al final venció.

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El personaje Alexis Altamirano

Es el hombre de los autógrafos

"Hay tantos tenistas a quienes pedí recuerdos y autógrafos. Pero todos se destacaron por un detalle que aún mantienen en el circuito".

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Alexis Altamirano parece un activo fijo en el Challenger y con 38 años no solo disfruta los partidos, también se regocija cuando obtiene los autógrafos de los tenistas que pasan por la capital.

Como en tantas otras ediciones, el tenista aficionado que ocupa el puesto 10 de la clasificación de la tercera categoría en los torneos del parque La Carolina llegó al club Buena Vista con un cojín de color amarillo, de superficie plástica, donde tiene decenas de autógrafos. Con delicadeza y educación se acercó ayer a obtener las rúbricas del peruano Duilio Beretta y del brasileño Pedro Bernardi.

En el cojín amarillo casi no hay lugar para más firmas, pero el aficionado se da modos para indicarles a los jugadores un sitio donde escribir. Entre sus tesoros están las rúbricas de Nicolás Massú, chileno que alcanzó dos medallas olímpicas; Alejandro Falla, colombiano que ahora ocupa el puesto 48 del mundo.

También se enorgullece de las firmas de los ecuatorianos Julio Campozano, Raúl Viver, Iván Endara, entre otros. Pero quizás la seña más llamativa de su pequeño cojín amarillo sea la del argentino Juan Martín del Potro.

Altamirano es un aficionado al rock clásico y entre sus grupos favoritos están The Doors, Queen, The Police. Ayer lució una chompa negra de cuero y llevaba aretes. Pero lo llamativo de su 'look' era un colgante con forma de raqueta de tenis que traía sobre el cuello.


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