8 de septiembre de 2015 00:00

Carlos Ischia: 'En Aucas entendieron que la pelota debe estar en el piso'

Carlos Ischia

Carlos Ischia es el actual Directo Técnico de Sociedad Deportiva Aucas. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO

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David Paredes
Redactor (D)
dparedes@elcomercio.com
Quito

¿Qué encontró y qué cambió en Aucas?

Cuando llegamos, el equipo estaba realmente mal. De los 19 partidos hicieron 16 puntos y lógicamente no era la mejor opción para asumir el puesto. Fue un reto personal y sabía que había cosas que se podían cambiar. Sobre todo si se tiene buena comunicación con los jugadores. Pudimos traer algunos refuerzos para mejorar lo que estaban haciendo. El equipo, de acuerdo a lo que me han comentado y lo poco que había visto, mejoró el juego y su efectividad.

¿Encontró un plantel fraccionado en el camerino tras los malos resultados?

Al contrario. Encontré un grupo que tiene muchas ganas y actitud. Lo que sí vi es que se intentaron hacer las cosas bien, pero no dio resultado y por ahí hubo frustración. Encontré mucha recepción de los jugadores, entendieron lo que queremos y pretendemos. Ahora nuestro principal objetivo es mantener la categoría.

Los jugadores aseguran que usted es motivador y un líder que dialoga con todos

Hablo demasiado, hasta por los codos (se ríe e interrumpe). Todo el día paso hablando y hablando.

¿Usted les vendió la idea a algunos jugadores de que pueden llegar a la Selección?

Lógico, el jugador debe tener ese pensamiento. Si tienen ese objetivo jugando en su país y haciendo bien las cosas, llegar a la Selección es lo más lindo que puede pasar. Si llega uno de mis jugadores de Aucas a la Selección sería para mí un orgullo. Siempre voy a ayudar a mis jugadores a que cumplan con ese sueño. Deben ser conscientes de que para eso, el camino no es fácil. Es de mucho sacrificio para un profesional. Cuidarse, dejar ciertas cosas por tu trabajo. Eso se los repito a diario.

¿Qué tiene a Aucas como líder de la etapa, es circunstancial?

Aucas intenta jugar buen fútbol. Los jugadores entendieron que la pelota debe estar en el piso. No tanto juego aéreo con centros improductivos. Que se tengan confianza en el manejo de la pelota, porque hay jugadores que tienen buen pie. Se les pide que piensen en grupo, en sus compañeros y que tomen sus propias decisiones en cada jugada. Que si no les sale bien, no importa, la próxima va a salir mejor. Obviamente hay exigencias que deben cumplir, pero queremos demostrar que confiamos en ellos y que con su trabajo se ganan un puesto.

¿Qué jugador le sorprendió cuando llegó a Aucas?

Horacio Salaberry. De él sabía algo, pero no lo había visto jugar en vivo. Solo en videos de la primera etapa. Jayro Padilla me sorprendió mucho porque no lo conocía. A pesar de que había leído de él y lo vi en dos o tres partidos en los que entró al cambio, me llamó la atención que la gente lo pedía más tiempo. Lógicamente son lindas y gratas sorpresas. En caso de los juveniles no conocía a ninguno.

¿Si la actitud de los jugadores es una facilidad, qué dificultades hay en Aucas?

Las dificultades las conoce la gente. Hace ocho años que el club no estaba en Primera División. Prefiero hablar de lo bueno que encontré. Concentramos en un lugar que es humilde, pero nos sentimos cómodos. El lugar de entrenamiento es la cancha principal, pero está bien cuidado. Hay un gimnasio nuevo con todos los utensilios para trabajar. Hay un administrador que hace las cosas bien.

¿Qué diferencias encontró entre Aucas y Barcelona, su último club?

Cuando una dirigencia no entiende que lo que mantiene a un equipo en posición de ‘Ídolo’ es el hincha, se ha perdido el rumbo. A Barcelona le pasa eso. La gente que maneja la institución cree que ellos hacen grande a Barcelona y no es así. En Aucas pasa algo completamente distinto. A don Ramiro (Gordón) lo conocí acá. Lo veo como pocas veces he visto a un dirigente. Está más de 10 horas en el club. Conoce a todos los jugadores de las formativas. Está cerca de nosotros. Él sí se da cuenta de que a Aucas le puede hacer grande su gente, su hinchada. Esta administración está concentrada en trabajar por el club. Eso es lo que hace que Aucas disfrute de la posición en la que está. Nos motiva a que todos colaboremos para un mismo objetivo.

¿Marea a los jugadores el hecho de ser líderes y tener la posibilidad de clasificarse a un torneo internacional?

Espero que no, creo que no. Les hablo todos los días. Tratamos ese tipo de cosas en las charlas. Es lindo estar arriba, pero en ese lugar puedes durar muy poco. Si no estás concentrado y si no se hacen las cosas bien y no tienes un comportamiento profesional, estar arriba se complica. Les recuerdo que no tenemos muchos jugadores. Que nuestro plantel no es tan grande como para tener sustitutos o variantes. Necesitamos de todos. Ellos han entendido el mensaje. Se sacrifican, trabajan. Los veo llegar con muchas ganas a los entrenamientos. Tratamos que se diviertan en las prácticas.

¿Qué espera de sus jugadores al final del año?

Me gusta que mis jugadores se adapten a cualquier sistema de juego. El día de mañana me puedo ir de Aucas y no van a tener problemas con el nuevo cuerpo técnico que llegue. Todas las variantes que un equipo pueda tener es lo que enseño y busco que los jugadores aprendan.

¿Eso fue lo que hizo con Santiago Mallitasig, al cambiarlo a su posición natural?

Estoy acostumbrado a hablar con el jugador. Lo primero que les pregunto es en qué lugar de la cancha se sienten más cómodos. Primero para saberlo y después para entender su forma de juego. Con Mallitasig hablé y me comentó que se siente mejor como defensa central y es ahí donde está jugando. Me pasó lo mismo con Miguel Ibarra, que estuvo jugando como lateral izquierdo y me comentó que le gusta más el costado derecho.

¿Cuál fue la razón de su salida de Barcelona?

Cuando estuve en Barcelona, la dirigencia le debía seis meses de sueldo al plantel y la Federación no hizo nada para suspenderlos, porque no había la norma para hacerlo. Había muchas cosas en las que yo estaba en desacuerdo con Antonio Noboa. Me insistieron que sacara del equipo a dos jugadores que yo consideraba que estaban en condiciones de seguir jugando. Casos directos como el de Matías Oyola y de José Luis Perlaza. La dirigencia no los quería más en el club. Me lo pidieron a mí porque no querían asumir esa responsabilidad. Y conmigo encontraron un tipo que siempre se negó a ese juego.

¿Quiere dejar su huella en el estilo de juego de Aucas?

No, prefiero que los jugadores se lleven lo mejor en el ámbito personal. Los entrenadores van y vienen. Ellos deben captar lo mejor para que puedan crecer.

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