4 de December de 2011 00:01

PURA TRACCIÓN llegó al Bosque de Oro

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El noroccidente de Pichincha tiene un atractivo especial que cautiva a los amantes de la naturaleza. La abundancia de especies por metro cuadrado hace de esta región la más biodiversa del planeta.

Y hasta allí llegó la familia Toyota Pura Tracción, en su última aventura de la presente temporada: la Travesía al Bosque de Oro.

24 familias, acompañadas por el equipo de pilotos certificados en 4x4 por Toyota, partieron el pasado sábado rumbo a Puerto Quito, a 143 kilómetros de la capital. Pero no solo estuvieron 'toyoteros' de Quito, también fueron de Guayaquil, Ambato, Riobamba, para quienes una invitación a una travesía de este tipo es un viaje imperdible.

La mayoría de quienes asistieron era nueva en estas salidas. "Yo había escuchado hablar de Pura Tracción y me llenaba de ganas por ir, pero siempre me lo impedía algo. Esta vez no rechacé la invitación de Toyota y me alegro pues la pasamos muy bien con mi familia", es el testimonio de Juan Carlos Freire, uno de los novatos en este viaje.

El primer día (sábado) fue de calentamiento. Luego de la llegada, hacia el medio día se realizó la primera salida de las 100 personas que conformaban el grupo. Esta vez el sitio elegido fue un tramo de bosque tropical al costado del río Caoní, en el mismo Puerto Quito. Allí, suavemente, se probaron técnicas básicas de manejo.

El reto más exigente, incluso imposible para algunos, fue el ascender en el auto por una pequeña pendiente en escalones y luego descender en reversa. Superada esta prueba la caravana recorrió en sus autos el bosque, pasando por terrenos de dificultad baja y algunos pequeños ascensos.

Pero lo más extremo estaba reservado para el domingo. La familia Pura Tracción partió temprano con rumbo a una zona llamada Bosque de Oro, al oriente del cantón Puerto Quito y que es uno de los 92 centros urbanos de esta localidad. Carretera perfecta, buen clima y mucha ansiedad. Y llegó la emoción: ejercicios de paso por un río en esta zona. Se eligió un tramo del río Cabuyal y todo parecía fácil; pero pronto se confirmó que no es lo que parece, sino que es importante sumar técnica más un buen auto.

Y si esto impuso un reto, lo que estaba por venir exigiría más. Pero antes, hubo espacio para la acción social. Así fue como se sembraron más de 200 árboles y arbustos en el sector de la Agrupación Los Ríos.

Luego, la caravana se dirigió hacia el Bosque de Oro (el nombre es por los extensos cultivos de cacao pepa de oro), transitando por una carretera de tercer orden y teniendo como marco cultivos de cacao y palma africana a lado y lado, llegando así hasta la segunda prueba.

Se descendió por un paso estrecho que conducía a un brazo de río, allí era necesario transitar por entre agua, que en algunos casos alcanzaba los 70 centímetros de profundidad.

Luego, regresar al sendero que esta vez debía ser en ascenso: estrecho, lleno de irregularidades y donde se exigía la potencia del auto y la pericia del conductor. Pero especialmente prestar atención a la técnica 4x4.

Ninguno se quedó atrás. En total 24 autos, unos casi nuevos, otros con más de 20 años de actividad, superaron las pruebas.

Y así llegó la tercera prueba kilómetros más allá. Esta vez en el Bosque de Oro, tercera etapa. Allí esperaba el cruce de una pequeña quebrada. Pero el grado de dificultad era medio-alto, pues se llegaba por un espacio inclinado y lleno de piedras grandes. Luego el agua y de ahí ascender en dos ocasiones por una trocha angosta y con pendiente marcada.

Prueba final para los conductores, para su capacidad de atender recomendaciones. No fue fácil para todos y cada paso tomó en promedio 10 minutos, lo que demuestra que no era cuestión de presionar el pedal y listo.

"Esto es lo máximo. Aprender todas estas técnicas y conocer todos estos sitios en compañía de la familia, hace que estos viajes sean inolvidables", dijo Fernando Navarrete, uno de los asistentes.

Día exigente. El reloj marcaba más de las dos de la tarde y el calor se sentía. Pero las pruebas impedían que la fatiga se haga presente y el paisaje tranquilizaba los ánimos y hacía más meritorio el haber participado en la travesía.

Al final, entre abrazos, risas y las promesas de volverse a encontrar, las familias se despidieron para emprender el regreso a sus hogares. No sin antes despedirse del equipo Toyota Pura Tracción.

Fuente: Toyota Press

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