13 de January de 2013 15:18

La etapa de reposo de los “caballos” del Dakar 2013 transcurre en un hipódromo

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En el "Jardín de la República", como se conoce a la ciudad de San Martín de Tucumán, región del noroeste argentino de ricas culturas, los competidores del Dakar-2013 soportan un calor de 40 grados centígrados instalados en un céntrico hipódromo.

No hay carreras de caballos en los domingos de verano (austral) en Tucumán. Los caballos de fuerza ocupan el sitio de los equinos, pero descansan en la "pelousse" (centro de la pista), en su mayor parte completamente desarmados.

Este domingo transcurre la única jornada de descanso del Dakar 2013, pero eso es relativo. Los pilotos se lo toman con más calma, pero mecánicos de diversas nacionalidades trabajan sin pausa en las máquinas. Verifican y reparan autos, motos, cuatriciclos y camiones tras ocho días de competencia a través de más de 4.000 km de duros paisajes de Perú, Chile y Argentina.

El público no puede ingresar a la zona donde se instalaron los competidores y diversas organizaciones, pero en los alrededores se vive una fiesta con decenas de vendedores de mercadería con el logo del Dakar y artículos electrónicos, todos ahumados por las parrillas con toneladas de una de las mejores carnes del mundo y embutidos gruesos como un brazo.

Con el campamento instalado en el centro de la ciudad se perdió un poco la atmósfera de aventura de un rally perdido en el medio del desierto o la pampa. Todo se asemeja más a la feria que se monta en torno a las 24 Horas de Le Mans en Francia.

La letra y el espíritu del reglamento

En la tribuna oficial del hipódromo, refrescada con aire acondicionado, hablaron los competidores estrella: Stéphane Peterhansel (Mini) y Cyril Despres (KTM) intercambiaron impresiones de la etapa de autos de la víspera, interrumpida por fuertes lluvias que desbordaron ríos andinos.

"Dos horas antes pude cruzar el río. No había más que 30 centímetros de agua...", dijo el motocilista Despres. "Yo pasé 'in extremis' sobre un lecho todavía practicable, pero el agua había crecido mucho", respondió Peterhansel.

El catarí Nasser Al-Attiyah (Buggy) , sentado entre los otros dos, se mantuvo en un silencio prudente. El fue el gran beneficiado por la decisión de los comisarios de la carrera de atribuir a todos los afectados el mismo tiempo que el último competidor en cruzar la meta.

Al-Attiyah, como la mayor parte de sus rivales, no llegó a la meta antes del plazo de neutralización, por lo que habría quedado fuera de la carrera. Gracias a la decisión de los comisarios y al espíritu del reglamento -no así la letra- mantuvo la segunda posición en la general 3m14s detrás de Peterhansel.

El tercer puesto lo ocupa el sudafricano Ginel De Villiers (Toyota). 'Peter' evitó cualquier polémica al comentar la decisión oficial: "Nasser tuvo la chance. Si yo hubiera estado en su lugar también me habría beneficiado".

Pero dijo después a la AFP : "El tenía unos 24 minutos de retraso respecto a mi. Eso me contraría un poco... pero los comisarios posiblemente quisieron privilegiar el suspenso y permitir la prosecución de nuestra lucha mano a mano hasta el final de la carrera".

A pocos metros el catarí, que negó haberse beneficiado con alguna ventaja, dijo simplemente a la AFP que "yo estoy aquí para ganar y voy a emplear todas mis fuerzas hasta Santiago (de Chile)".

La carrera prosigue el lunes con la novena etapa entre Tucumán y Córdoba, Argentina. El suspenso y el interés por el quinto Dakar en América del Sur está ciertamente asegurado y los organizadores seguramente están muy satisfechos.

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