11 de November de 2011 18:36

Alfonso Darquea: un hito del automovilismo nacional

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En los  últimos 40 años la práctica del automovilismo ha  marcado a varias generaciones de  corredores nacionales.

 Alfonso Darquea,  ganador de varias ediciones de la Vuelta a la República y el Campeonato Nacional de Automovilismo, vive con pasión cada competencia ‘tuerca’ desde aquellos años cuando el automovilismo, era un deporte de masas.

A su mente llegan las añoranzas de  pilotos y automóviles famosos. El recuerdo de  Guillermo Ortega en su Porsche 908 o a Fausto Merello en el famoso Ferrari 375 LM,  marcas  Hillman, Austin Cooper y BMW como protagonistas de las pistas ecuatorianas.

Darquea mira esta    época, como la etapa  dorada  del automovilismo, quizá no tanto en lo técnico pero sí  en el espectáculo que brindaban los duelos entre estos pilotos como Hugo ‘Chino’ Sosa, Lotar Ranft, Luis   ‘Loco’  Larrea, Fernando Madera y Ernesto Dávalos.

Años en los cuales los ganadores  eran  considerados expertos porque se adecuaba un mismo vehículo  para pista y rally.

Darquea   concurre con la misma  emoción a disputar las competencias nacionales. Su pasión es el rally, aquella competencia donde  considera que se mide la tenacidad del piloto en condiciones adversas.     

El corredor afirma que el automovilismo empezó a declinar en la década de los 80, cuando desaparecieron las  exenciones de impuestos para los ganadores y se hicieron evidentes varias disputas entre los organizadores.  Para entonces la afición puso mayor atención en otros deportes y los auspicios disminuyeron drásticamente.

A pesar de esta situación, las competiciones se mantuvieron  y Darquea continuó  su marcha en los torneos nacionales e internacionales.  La velocidad de su  Renault  5 o el Volswagen Golf de  su  hermano Marcelo Darquea , fueron  los autores de anecdóticas carreras.   

En los años 90, llegó el  Lancia Delta Integrale, que arrasaba  con sus competidores en las competencias del  Mundial de Rally.

El  vehículo se convirtió en uno de los  favoritos de Darquea, gracias a su poderosa tracción en las cuatro ruedas.

Ganó  tres  ediciones de la Vuelta a la República en  este vehículo.

Pronto llegarían el Ford Escort y el Toyota Celica, fueron dos vehículos de relativa importancia durante esos tiempos.

A la par,  el desarrollo de los prototipos a cargo de Juan Espinosa y el resto de organizadores del Cati, se pudo conseguir una mayor variedad de vehículos en la pista.

Ahora destaca la  multitud de vehículos para escoge y las mejoras como las  cajas de cambios secuenciales y la inyección electrónica que han hecho más placenteras las competencias.

“No puedo   olvidarme  del papel de los mecánicos durante estos 40 años de trayectoria”, asegura.

Destaca a personas como Abraham Reasco, Patricio Escudero o  Carlos Bastidas, como aquellos que    mejoraron el desempeño y la efectividad de los vehículos en la tierra y  el asfalto.


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