30/05/2014

Zorritos: un destino internacional

La fama de esta playa peruana trascendió la frontera del norte.

La fama de esta playa peruana trascendió la frontera del norte.

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Telmo Arévalo Cuesta / Redactor invitado
Quito

Hola amigos viajeros, en esta ocasión les propongo destinar unos días libres para visitar la hermosa playa de Zorritos, ubicada en el norte del Perú.

Muchas personas creen que salir de nuestras fronteras patrias es engorroso o complicado. Esta creencia está alejada de la realidad, ya que los diferentes acuerdos internacionales con los países vecinos nos permiten ingresar a sus territorios con solo presentar la cédula de identidad, en el caso de las personas, y la matrícula de los vehículos, si utilizamos nuestro propio transporte.

Para realizar un viaje de algunos cientos de kilómetros, entre ida y vuelta, siempre es recomendable que las condiciones de nuestro auto sean óptimas. No está de más realizarle todos los chequeos necesarios para que podamos desplazarnos con total seguridad.

En caso de que el auto usado no esté registrado a nombre del conductor o de uno de los ocupantes, es necesario llevar una autorización notariada del dueño, pues así lo exigen las autoridades peruanas.

Cabe señalar que todo el trayecto se puede cubrir con cualquier tipo de vehículo, ya que las carreteras por las que recomiendo transitar son pavimentadas y están en excelente estado.

Quienes salimos desde Quito tenemos varias alternativas para llegar a la frontera peruana, pero la ruta más corta es la que pasa por Latacunga, Ambato, Riobamba, Pallatanga, Naranjal, Machala y Huaquillas.

Yendo por la carretera Panamericana Sur o E35 desde Riobamba, llegamos a la laguna de Colta. En ese punto se toma la carretera E487, hacia la derecha, que va hacia la Costa por Pallatanga.

Después de cruzar esa población llegamos a Cumandá. Luego seguimos hasta llegar a El Triunfo, donde tomamos a la izquierda y llegamos a la Troncal por la ruta E40. Continuamos por la carretera E58 que nos lleva a Puerto Inca, donde finalmente empatamos con la carretera Troncal de la Costa o E25.

Esta vía nos lleva hacia Naranjal, Machala y Huaquillas. Para quienes tengan hambre, en Naranjal son típicos los platos elaborados con cangrejo, entre los cuales se destaca la ensalada de ese crustáceo.

En adelante, la vía es estrecha y con mucho tráfico pesado, además de que hay varios rompevelocidades que nos obligan a manejar con mucha precaución.

Machala es un buen sitio para descansar y pasar la noche, si no se desea apresurar mucho el viaje. Debido a las restricciones a la venta de combustibles en la frontera sur, por el problema del contrabando, es aconsejable llenar el tanque del vehículo en esta ciudad, en especial si viaja de noche, ya que algunas gasolineras dejan de atender a partir de las 19:00.

En la capital orense hay que estar atentos a tomar la ruta correcta hacia Huaquillas, ya que la vía se está ampliando a cuatro carriles y puede presentar algún tipo de desorientación en el viajero.

Continuando el camino hacia el sur por la misma carretera E25 llegamos a Huaquillas, donde hay dos alternativas para cruzar la frontera con el Perú.

La primera es entrar a la población y atravesar el puente internacional. Pero ese proceso puede ser muy demorado, ya que el cruce es estrecho y hay mucha gente que circula por ahí, por tratarse de una zona muy comercial.

No obstante, esta opción ofrece al viajero la posibilidad de acercarse al mercado que queda junto al puente internacional y saborear el delicioso cebiche de concha negra, en el que cada unidad es tan grande como una mano abierta. Y qué mejor si lo acompaña con un jugo de frutas tropicales de la zona. Todo muy fresco.

La segunda opción es mucho más cómoda y rápida. Antes de llegar a Huaquillas, unos letreros señalan el camino para llegar al cruce internacional construido expresamente para no tener que entrar a la ciudad.

Ahí existen dos complejos muy grandes, uno en cada lado de la frontera, llamados Cebaf (Centro Binacional de Atención Fronteriza), con edificios modernos y servicios de primer orden, y además cuentan con estacionamientos para los vehículos y baterías sanitarias.

En el interior de esas dependencias se debe llenar la Tarjeta Andina de Migración, tanto de Ecuador como de Perú, y presentarla junto con la cédula de identidad para que los funcionarios de la dependencia procesen el trámite de ingreso al país.

En el lado ecuatoriano no necesitan registrar ni revisar el vehículo; no así en el lado peruano, donde solicitan la licencia de conducir y la matrícula del automotor.

Además, se debe adquirir el SOAT peruano, que tiene un costo de USD 8 dólares y está de venta en el mismo lugar. A continuación, entregan un documento de internación que varía según el destino dentro del Perú.

También hay que tomar en cuenta que la moneda del Perú es el nuevo sol, así que conviene cambiar algún dinero para los gastos en los que se vaya a incurrir en ese país. Eso se puede hacer tanto en Huaquillas como en la siguiente población que es Tumbes, en el Perú.

Desde la frontera con nuestro país, la carretera toma el nombre de Panamericana Norte o 1N. Pocos kilómetros más adelante nos encontramos con la entrada a Puerto Pizarro. Recomiendo ingresar ahí, donde se pueden conocer varias atracciones turísticas muy bonitas, degustar de su excelente comida y hasta pasear en bote por un circuito ya establecido.

Aproximadamente 15 kilómetros más hacia el sur se encuentra Tumbes, una ciudad pujante, con identidad propia y un ambiente diferente al de nuestras típicas urbes costeras. Tiene plazas, avenidas y parques muy bonitos, además de una muy importante catedral de estilo barroco, ubicada al frente de la Plaza de Armas.

Dejamos esta ciudad luego de cruzar el río del mismo nombre, a través de un puente muy vistoso, y continuamos el trayecto teniendo como acompañante al océano Pacífico al costado derecho.

Vamos descubriendo paisajes totalmente diferentes a los que estamos acostumbrados en nuestro país, pues como esta región es mayoritariamente desértica, la arena amarillenta domina el paisaje.

Pequeños poblados con casas de adobe y techo de zinc van apareciendo a lo largo del camino. Desde Tumbes hasta Zorritos hay una distancia aproximada de 30 kilómetros, que se los recorre en menos de 30 minutos, atravesando diferentes playas muy acogedoras.

Finalmente, Zorritos nos recibe con una pequeña placita donde resalta su nombre en grandes letras verdes con blanco, en medio de la representación de unas olas con las figuras de varios zorros del desierto subidos en sus crestas. Estos animalitos abundan en el sector. De ahí el nombre del poblado.

En la entrega de la semana siguiente conoceremos en detalle la oferta turística de este balneario, destino de esta travesía.

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