18 de diciembre del 2015   15:40

Puyango tiene el encanto de un lugar milenario

Puyango tiene el encanto de un lugar milenario

El Bosque Petrificado de Puyango tiene una extensión de 2 658 hectáreas y está ubicado entre las provincias de El Oro y Loja.

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Hay ocasiones en las que salimos a pasear sin rumbo fijo, y cuando nos damos cuenta llegamos a sitios ya conocidos y que todo el mundo visita. Pero también hay otras en las que buscamos nuevos derroteros que pueden llevarnos a lugares lejanos y espectaculares para conocer sitios únicos, casi desconocidos, o que ni siquiera sabíamos que existían.

Esta vez les propongo un viaje un tanto largo, pero en el que conoceremos algo diferente, exclusivo, que está en el sur de nuestro país.

En uno de mis viajes a Perú, pasando por Zapotillo, y luego de haber visitado la población de La Victoria, me llamó la atención un letrero que invitaba a conocer el Bosque Petrificado de Puyango. Había detenido mi vehículo ya que un militar nos hacía una inspección de rutina. Entonces le pregunté sobre aquel destino y supo decirme que estaba muy cercano y que la carretera que conducía hacia él era pavimentada. Allá nos fuimos.

Para llegar hasta ahí, salimos de Quito por la Panamericana Sur o E35, y tomamos cualquiera de las vías que llevan a la Costa, hasta Machala. Al ser un trayecto largo, vale la pena detenernos cuantas veces sean necesarias para estirar las piernas, distender los músculos, comer algo y relajar la mente, y así no nos venza el cansancio.

Desde Machala avanzamos hasta Arenillas, tomamos la carretera E25, que llega hasta Zapotillo, y en ese trayecto pasa por La Victoria y el Bosque de Puyango, que son los destinos de este viaje.

El Bosque Petrificado de Puyango tiene una extensión de 2 658  hectáreas y está ubicado entre las provincias de El Oro y Loja.

El Bosque Petrificado de Puyango tiene una extensión de 2 658 hectáreas y está ubicado entre las provincias de El Oro y Loja.

La Victoria es una ciudad muy tranquila, sin mayor movimiento vehicular, que invita a conocerla con calma, ya que parece que el tiempo ahí pasara muy despacio. Su parque principal es distinto a todo lo conocido, pues presenta las figuras de dos dinosaurios muy grandes que se destacan entre todo lo demás.

Los dinosaurios, son la principal atracción del parque de La Victoria

Los dinosaurios, son la principal atracción del parque de La Victoria

Hermosos árboles y plantas con flores de múltiples colores, organizados en terrazas a desnivel, piletas, bancas, un gran mirador, y hasta un estanque con grandes peces que nadan en sus aguas, son parte de la atracción. El entorno y el clima que acompañan a La Victoria son extremadamente agradables.

Desde allí, y siguiendo la misma carretera hacia el sur, en 20 kilómetros de recorrido o 15 minutos de viaje, encontramos un control militar. Justo al frente, y al costado derecho, un gran letrero nos invita a conocer el bosque de árboles petrificados de Puyango.

Desde ahí, una ruta serpenteante nos conduce hasta un sitio muy bien señalizado, donde debemos registrarnos, cancelar un módico precio por el ingreso, y nos guiarán a conocer tanto el museo de sitio como el bosque mismo.

Una serie de maderos unidos dan forma a un sendero para el visitante. Es triste reconocer que no está muy bien mantenido, lo que no quita el agrado que se siente al conocer tanta maravilla natural.

Impresiona descubrir que lo que está a nuestros pies no son piedras sino troncos de árboles, algunos de un diámetro desmesurado que con el paso de los siglos, y hasta milenios, dejaron su constitución leñosa para endurecerse como piedras.

A escasos 20 Km del bosque está el pacífico poblado de La Victoria

A escasos 20 Km del bosque está el pacífico poblado de La Victoria

Y hay cientos de árboles que han tomado esa forma y estructura.
Pero, el entorno no es solamente eso, sino también otros árboles vivos que unidos forman verdaderos cobertores. Hay, también, una gran cantidad de diferentes aves que pueblan aquel sector y que con sus cantos y trinos nos acompañan durante todo el recorrido. Además, por el colorido tan hermoso de sus plumajes, luchan con las hermosas flores por ser los adornos más bonitos de aquel paraje.

Pequeños riachuelos con su acogedor murmullo y la suave brisa que acaricia nuestros cabellos nos harán creer que estamos viviendo una fantasía. Pero, por suerte, es una realidad muy viva y que nos pertenece.

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