1 de mayo de 2015  16:00

Huarmey, vestigio de la grandeza

En el interior del castillo se han encontrado momias, utensilios y adornos.

En el interior del castillo se han encontrado momias, utensilios y adornos.

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Telmo Arévalo Cuesta/  Redactor invitado

Como ustedes habrán notado, estimados lectores seguidores de esta sección, cada cierto tiempo y con moderada frecuencia escribo invitándoles a conocer varios atractivos turísticos del vecino país del sur. Lo hago por varios motivos:

Primero. Perú tiene una belleza natural increíble y, por su tamaño, tiene mucho para ofrecernos.

Segundo.
Está bastante cerca de nosotros y proporciona una apreciable seguridad al turista.

Tercero. Es fácil cruzar la frontera, por los convenios bilaterales, y la visita nos resulta barata porque el cambio de la moneda nos favorece.

Cuarto. Su gente brinda un excelente trato al turista y su oferta gastronómica es muy variada y muy sabrosa. Además, quienes gustamos de hacer turismo en nuestros vehículos (sean de dos o de cuatro ruedas) solemos disfrutar más a medida que lleguemos más lejos.

Las playas cercanas también son un gran atractivo de la zona.

Las playas cercanas también son un gran atractivo de la zona.

Ese país tiene mucho para ofrecer a los visitantes: bellas y extensas playas, inmensas montañas nevadas, paisajes impresionantes, ciudades muy hermosas, iglesias, plazas, museos, ruinas arqueológicas, etc. Justamente, esto último es el motivo central del presente relato.

Son más que renombrados Cuzco y Machu Picchu, sitios adonde apuntan las miradas de la mayoría de turistas que visitan el país de los Incas. Sin embargo, Perú tiene decenas de lugares arqueológicos muy importantes, repartidos a lo ancho y largo de su territorio, cuya historia se remonta a un tiempo anterior al del Incario.

Existen ruinas milenarias de civilizaciones fabulosas, que fueron dejando su legado en construcciones impresionantes hechas tanto en piedra como en adobe, y que gracias a la arqueología se las ha podido rescatar para disfrute de las generaciones actuales.

Tres de ellas se hallan relativamente cerca de Lima: el castillo de Huarmey, la fortaleza de Paramonga y la ciudad sagrada de Caral. En esta ocasión les hablaré sobre la primera. Una vez que atravesamos la frontera sur, continuamos por la carretera Panamericana y cruzamos ciudades importantes como Piura, Lambayeque, Chiclayo, Pacasmayo y Trujillo. Ahí podemos hacer una parada para descansar, ya que las distancias en Perú son mucho más grandes que en Ecuador.

Desde Trujillo, y siguiendo siempre para el sur, encontramos ciudades como Santa, Puerto Chimbote y Nuevo Chimbote. Más adelante está Casma y finalmente llegamos a Huarmey. No está demás resaltar que en el trayecto existe una gran cantidad de pequeñas playas como Vesique, Samanco, Playa de Tortugas, Punta Culebras, Tuquillo y más.

Huarmey es una pequeña población del centro-noroeste de Perú, a 285 km de Lima. Tiene todos los servicios necesarios para recibir a los turistas y parte de su atractivo está en sus playas, su puerto y su deliciosa gastronomía.

La población de Huarmey ofrece todos los servicios al turista.

La población de Huarmey ofrece todos los servicios al turista.

Los restos arqueológicos se ubican a escasos tres kilómetros del centro de la ciudad. Hay una gran pirámide escalonada hecha de adobes, sobre un promontorio de rocas, y está rodeada de otras plataformas del mismo material.

A pesar de que todo está en ruinas, es interesante conocerlas y admirar la grandeza de la cultura Huari, que construyó el complejo.

Ellos tenían su asentamiento principal en la Serranía, donde construyeron sus palacios muchos siglos antes de los Incas. La gran pirámide o castillo se encuentra rodeada de un sinnúmero de cámaras funerarias que, presumiblemente, pertenecieron a la nobleza.

Se han encontrado varias momias en muy buen estado de conservación y miles de utensilios y adornos de materiales como cerámica, madera, tela, huesos, plata y oro, denotando el gran avance que logró esa cultura.

No existe un museo de sitio. Los restos ahí encontrados reposan en el Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia, en Lima. En una próxima entrega les contaré sobre la fortaleza de Paramonga y la ciudad sagrada de Caral.

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