8 de julio de 2014 14:30

Brasileños y alemanes arriban al Mineirao con la confianza a tope

Hinchas de Brasil y Alemani en el estadio. Foto: EFE

Hinchas de Brasil y Alemani en el estadio Mineirao en Belo Horizonte. Foto: EFE

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EFE
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Los simpatizantes brasileños y alemanes arribaron bien temprano al estadio Mineirao, con la confianza intacta de cara a la primera semifinal del Mundial.

Los locales, pese a la ausencia de su estrella absoluta Neymar, demostraron su habitual alegría en los accesos al escenario que marcará su destino en "su" Copa del Mundo.

En una jornada que se decretó festivo en Belo Horizonte, la marea verdeamarelha llegó bien temprano al estadio para palpitar los momentos previos al encuentro.

"Esto es una verdadera fiesta para todo Brasil. Estoy contenta que Belo Horizonte sea el lugar que tocó para este excepcional partido. Vamos a ganar", enfatizó Renata, una mineira de 27 años con su cara pintada con la bandera de su país.

Las puertas se abrieron dos minutos antes de la hora señalada y los simpatizantes locales rápidamente buscaron ingresar, algunos con la careta de Neymar.

"Mil goles, mil goles, mil goles son de Pelé, Maradona esnifador", era la canción que alimentaba la histórica rivalidad con los argentinos.

"A todos los brasileños nos encantaría una final en el Maracaná contra ellos. Tenemos toda la confianza en el equipo de Felipao y que lograrán un triunfo para dedicárselo a Neymar", dijo Leao antes de acceder a su lugar VIP.

Al ritmo del "O campeo voltou" o del "Sou brasilero", las avenidas Oscar Paschoal , Presidente Carlos Luz y Antonio Abraho Caram continuaron siendo las rutas de acceso para los brasileños.

Por su parte, los alemanes siendo minoría no ocultaban tampoco su optimismo de cara para poder acceder a la final y poder vencer a Brasil en su casa.

"Deutschland, Deutschland" gritaban los germanos con sus tradicionales camisetas blancas y hasta un grupo de tres amigos provenientes de Múnich se animaban a exhibir un bombo con la inscripción de los tres títulos obtenidos (1954, 1974 y 1990)y un 2014 premonitorio.

"Tenemos plena seguridad que este grupo de jugadores nos regalará otra final. Nacimos para ganar este tipo de partidos y no me preocupa que en el estadio en su mayoría sean brasileños", enfatizó Jena, una germana que llegó junto a sus dos hermanos hoy mismo a Belo Horizonte desde su Dortmund natal.

Las fotos conjuntas y las sonrisas de alemanes y brasileños no denotaba rivalidad en el ambiente sino un espíritu de alegría que cada uno expresaba a su manera.

No faltó la cerveza como factor de unión ni tampoco la música, que alternaba entre samba y el kunstlied (canción tradicional alemana), mientras unos y otros bailaban.

La fiesta del fútbol los reunió en el estadio Mineirao, ese mismo que marcará los destinos de Brasil y Alemania en esta Copa del Mundo, ya que el ganador seguirá con su ilusión de título hacia Río de Janeiro, mientras que el perdedor buscará consuelo por el tercer puesto en Brasilia.

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