17 de diciembre de 2014 23:37

Blanco alargó la definición del título

Ismael Blanco supera la marca de la defensa de Emelec, en la primera final del campeonato nacional, jugado en el estadio Monumental, el 17 de diciembre de 2014. Foto: EL COMERCIO

Ismael Blanco supera la marca de la defensa de Emelec, en la primera final del campeonato nacional, jugado en el estadio Monumental, el 17 de diciembre de 2014. Foto: EL COMERCIO

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Tito Rosales

Evitó hablar en las últimas horas con periodistas e hinchas. Dos días antes dijo que “los clásicos se lo juegan con el corazón”. Y su tesis encajó en lo que hizo anoche en el estadio Monumental. Ismael Blanco hizo el gol del empate (1-1), cuando faltaban dos minutos, que mantienen a Barcelona aún con posibilidad de disputar el título.

Blanco, al que la directiva le ofreció extender dos años más de contrato, le devolvió la alegría a las 60 000 personas que llegaron al estadio, con un gol de cabeza, después de un centro de Ely Esterilla, que también la receptó Geovanny Nazareno.

¿Quién tiene el mérito? Blanco o Rubén Israel, el técnico que en esta ocasión no alcanzó a descifrar lo que hizo su colega Gustavo Quinteros, quien fue más audaz porque le puso un planteamiento similar al que suele aplicar el técnico torero, en sus partidos de visitante.

Pero fue Blanco, el que originó una algarabía en las gradas, después que sus hinchas permanecieron un tiempo sin gritar en la forma como usualmente lo hacen.

Emelec fue superior por su forma táctica y estratégica, tal como lo ha hecho en los últimos dos años. Gustavo Quinteros apostó por un jugador que conoce la cancha del Monumental como si hubiera jugado en ella. Puso a Osbaldo Lastra en contención, quien cumplió con acierto esa función.

Lastra, que pasó por el Aucas, cortó el juego de Barcelona. Fue el ‘as’ en un partido en el cual Emelec hizo pases cortos, largos, que hubieran sido cantados si sus hinchas hubieran asistido.

La propuesta del entrenador de Emelec fue presionar a su rival desde el inicio del partido, a veces en su propia área. Uno de los que hizo esa labor fue el juvenil Robert Burbano, con ímpetu y sacrificio.

Ese escenario era evidente en los 12 primeros minutos donde a esa altura ya había una claridad de la forma cómo se planteaba Quinteros.

Lastra opacó el planteamiento de Israel. Y es él quien quitó un balón a Matías Oyola, que después terminó en el gol de Ángel Mena, a los 20 minutos, justo en el arco donde se ubica la Sur Óscura, que en sus cánticos mencionó un sinnúmero de veces a los azules.

En ese momento, el silencio predominó en el estadio. El gol era justo y reflejaba un Emelec más ambicioso y ordenado, que su rival, que buscaba pelotazos largos para Ismael Blanco y Christian Suárez. Pero eso no dio resultado.

La sorpresa del partido es que Quinteros le dio la dosis que el uruguayo suele hacer de visitante. Cortar el juego del rival con más contención y jugando, en ocasiones, al contragolpe. Emelec pareció local en el primer tiempo. Y uno de los que le inyectó esa dosis de energía y calidad fue Mena, Sus dribles y la forma de llevar el balón pusieron en apuros a Franco Peppino y Luis Checa.

Un escenario distinto fue en la segunda etapa. Aquí, el local pasó a tener más el balón. Lo hizo con pases cortos y largos, en pocas ocasiones, a través de Michael Quiñónez, ese jugador que le da rapidez al juego torero. Sin embargo, eso no bastaba porque el orden del rival para contener fue más sólido.

A medida que pasaba eso, Blanco insistía a sus compañeros para que le pasaran el balón, hasta que encontró esa pelota que terminó en el empate. Pero que no lo dejó contento en su totalidad porque al final del partido salió rápidamente de la cancha, pese a que en las gradas su nombre era ovacionado por el gol anotado.

Su molestia se debía a que el equipo de anoche estuvo impreciso en los pases cortos, largos en la contención, relevos… errores aceptados por el entrenador Rubén Israel, en la conferencia de prensa.

Así se reflejó el clásico del Astillero, que deja un escenario de superioridad de Emelec y entrega y corazón de un Barcelona, que en su visita no tendrá hinchas en los graderíos. Pero sí contará con Blanco, quien anoche volvió a recibir elogios de los directivos y el entrenador Rubén Israel, que hacen gestiones para retenerlo y evitar que se vaya a la millonaria Liga árabe.

La definición del título será el domingo en el Capwell (16:30).

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