8 de septiembre de 2014 17:58

Brasil regresa a la élite del básquet y acaba con el fantasma argentino

El jugador brasileño Alex García salta por un rebote durante el partido ante Argentina, el 7 de septiembre de 2014. Foto: EFE

El jugador brasileño Alex García salta por un rebote durante el partido ante Argentina, el 7 de septiembre de 2014. Foto: EFE

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AFP

Con su brillante victoria del domingo 7 de septiembre ante Argentina (85-65) , Brasil vuelve a clasificarse para unos cuartos de final de un Mundial y, de paso, acaba con su histórico rival, que le había derrotado en los últimos años cada vez que se cruzaban en torneos mundiales.

Lo había advertido el escolta Alex Garcia en la víspera de enfrentarse a los argentinos: "Llegó la hora de ganarles" . Y los brasileños demostraron en la pista del Palacio de los Deportes de Madrid que, hoy por hoy, están muy por encima de su archienemigo regional, al que superó en todas las facetas del juego.

Los hinchas argentinos, conscientes de su inferioridad, se aferraron a "la camiseta" para doblegar al rival, creyendo que la ventaja moral que les daba las repetidas victorias en los últimos años, influiría en la supuesta frágil mentalidad de los brasileños.

Y al inicio del partido pareció que Argentina podría imponer de nuevo el poder de "la camiseta”, pero en cuanto la Verdeamarelha tomó el mando del partido tras el descanso, ya no hubo color.

El poder del juego interior brasileño, con jugadores más altos y fuertes, fue un castigo para los argentinos en ambos aros y las diferencias fueron aumentando hasta los humillantes 20 puntos del marcador final.

De esta manera, Brasil vuelve a la élite del básquet mundial, entre los ocho mejores equipos del planeta. El equipo latinoamericano más laureado de la historia solo lo había conseguido en una ocasión en los últimos 20 años (y cinco mundiales).

Y en Indianápolis solo participaron 16 equipos. Además el torneo se disputó con dos fases de grupos iniciales, por lo que los brasileños no ganaron ningún cruce, cuando jugaron del 5º al 8º puesto.

Dos décadas en el pozo 

La travesía en el desierto duraba ya dos décadas, en las que Brasil tampoco se había clasificado para tres ediciones consecutivas de los Juegos Olímpicos (2000, 2004 y 2008) y en Londres-2012 fue eliminada por Argentina en cuartos tras perder 77-82.

La Albiceleste ya se había cruzado con los brasileños en el Mundial de Turquía-2010, con el mismo resultado: victoria argentina por 93-89.

Numerosas afrentas para un equipo que presumía de ser una de las potencias del básquet mundial: participante en todas las ediciones del Mundial, en la ocho primeras ediciones subió al podio en seis, logrando además dos oros (1959 y 1963).

Entre finales de la década de los 40 y finales de los 70 fue la etapa de mayor esplendor del 'basquete' brasileño, en los que el país logró también tres bronces olímpicos (1948, 1960 y 1964) , con equipos fabulosos liderados por hombres como Amaury Pasos, Ubitarán Pereira Maciel, Wlamir Marques o Zenny de Azevedo, auténticos mitos del deporte de la canasta. Los tres primeros tienen el récord de cuatro medallas mundialistas.

Sin los resultados de ese periodo, la época de los 80 y 90 también fueron destacados para Brasil, liderada entonces por otro mito, Oscar Schmidt Becerra, que continua siendo, con mucha diferencia, el máximo anotador de la historia de los mundiales.

A finales de los 90, el básquet brasileño entró en declive, que coincidió además con la explosión de la llamada Generación Dorada que dio al baloncesto argentino los mayores éxitos de su historia (entre ellos el oro olímpico en 2004).

En España por invitación

Curiosamente, Brasil no se clasificó directamente para este Mundial de España (juega por invitación) , después de ser humillada en la primera fase del FIBA Américas, al finalizar sin una sola victoria y siendo humillada por 'potencias' como Jamaica.

Cierto es que entonces no estuvieron las principales figuras de Brasil como Tiago Splitter, Anderson Varejao, Leandro Barbosa o Nené Hilario, todos NBA.

El 'renacimiento' del básquet brasileño lo ha conducido, además, Rubén Magnano, el seleccionador argentino del oro olímpico en 2004 y del subcampeonato mundial en 2002.

El técnico cordobés ha sabido conjuntar un grupo de grandes atletas y dotarles de la mentalidad necesaria para afrontar con confianza los partidos a vida o muerte. Cierto que ya estaba cuando Argentina eliminó a Brasil en 2010, pero la evolución positiva se veía desde hace unos años, salvo el paréntesis del FIBA Américas de hace un año por la falta de sus mejores hombres.

"Todos saben de la importancia de este resultado”, declaró el técnico tras deshacerse de la 'bestia negra' brasileña el domingo en Madrid.

Pero que nadie crea que con la victoria sobre Argentina, Brasil se da por vencida. Los jugadores aspiran a medalla: "No hemos venido aquí sólo para ganarle a Argentina. Nuestro objetivo es mucho mayor”, dijo tras el partido Raulzinho Neto, el máximo anotador del encuentro con 21 puntos.

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