8 de December de 2013 22:01

Un ‘balcón’ rodante movilizó a los campeones eléctricos por las calles guayaquileñas

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

El bus descapotable en el que se movilizó esta noche (8 de noviembre) el elenco del ‘Bombillo’ avanzaba lento, tan lento como la espera de 11 años sin un título. Decir que una masa azulada impedía el paso del vehículo sería darle una mirada muy negativa a una noche que sólo admitió festejos.

Los hinchas amortiguaban cariñosamente el paso del vehículo, acompañaban su andar, vigilaban peregrinamente el recorrido de los campeones. Lo hacían con gestos extraídos de procesiones religiosas.

Una devota emelecista se movilizaba de rodillas. Otro místico cargaba velas azules y una foto de Enner Valencia, posiblemente el jugador más importante que este año tuvo el plantel. Otro forró su desnudo pecho con banderas del equipo, una sobre otra hasta formar un grosor parecido a un abrigo.

El recorrido arrancó a las 19:20 desde la intersección de la Av. Quito y García Moreno. Recorrer las primeras ocho cuadras, por el tumulto de hinchas ‘a pie’ y otros en vehículos, les tardó una hora y media: unas diez veces más de lo que habrían demorado en un día ordinario, en un día en que los guayaquileños no los reconozcan como campeones.

La plataforma en la que estaban los jugadores parecía un balcón rodante. Desde esa imponente altura, los hinchas los apreciaban sin nublosos filtros, sin la acostumbrada red de zoológico que posee el estadio Capwell para evitar que, desde los graderíos, se arrojen objetos a la cancha. Arrinconados en las terrazas de las casas del sector, más aficionados se sumaban a los festejos: lanzaban papeles picados, flameaban banderas, daban brincos de saltamontes.

Fuera del estadio, los hinchas tenían licencia para encender las bengalas que deseaban, para gritar los apellidos de los jugadores y –por la cercanía- hasta conseguían que les respondan. Denis Stracqualursi y Fernando Gaibor fueron quizás los más emotivos.

Hasta el cierre de esta edición, los jugadores aún se encontraban en la Av. 9 de Octubre. Aún les restaba, en este lento pero alegre trayecto, la Av. Kennedy, la Av. Víctor Emilio Estrada, la Av. Benjamín Carrión, la Av. Francisco de Orellana hasta finalmente llegar al Complejo de los Samanes: el laboratorio táctico en donde este año se mezclaron los ingredientes para confeccionar este Emelec campeón 2013.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)