16 de julio de 2014 12:21

El árbitro mexicano del 7-1 a Brasil y el mordisco de Suárez anuncia retirada

El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez junto al técnico de la Selección de México y al Presidente de México. Foto: AF

El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez junto al técnico de la Selección de México y al Presidente de México. Foto: AF

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EFE
México

El mexicano Marco Antonio Rodríguez, arbitró del Alemania-Brasil (7-1) y del Italia-Uruguay en el que Luis Suárez mordió al defensa Giorgio Chiellini, en el Mundial 2014, anunció hoy, 16 de julio, su retirada después de 24 años de trayectoria y tres Copas del Mundo.

Rodríguez, de 40 años de edad, ha sido juez profesional durante 24 años, quince de los cuales ha tenido etiqueta internacional de FIFA, dirigió más de 400 partidos y estuvo en siete juegos de tres mundiales.

En Brasil 2014, el mexicano dirigió la semifinal que Alemania le ganó por 7-1 a Brasil y el partido Italia-Uruguay en la que el delantero celeste Luis Suárez mordió a Giorgio Chiellini. "Mi último partido fue el Alemania-Brasil", dijo Rodríguez en conferencia de prensa al dar a conocer su determinación de cerrar un ciclo como árbitro en activo.

Rodríguez, quien debutó en 1997, dijo que desde que fue designado para el mundial entró en un periodo de evaluación de su carrera hasta tomar la decisión de dejar el arbitraje. "Me voy tranquilo y satisfecho, cierro este ciclo y abriré otro, con nuevos horizontes, me preparé como director técnico porque sabía que era una plataforma de desarrollo", añadió Rodríguez.

El mexicano, quien recibió el apodo del 'Chiquimarco', por su parecido con un personaje cómico de la televisión mexicana llamado 'Chiquidrácula', dijo que tomará dos semanas de descanso y retomará sus proyectos.

"Seguiré ligado al fútbol; me voy satisfecho del deber cumplido", apuntó este árbitro mexicano que siempre generó controversia por su estilo de impartir justicia en el campo.

Rodríguez agradeció a las personas que formaron parte de su instrucción y de su aprendizaje y en especial a los jugadores de la liga mexicana.

"La Liga MX es extremadamente competitiva y los jugadores exigen una demanda física psicológica y técnica para llevar a buen puerto los partidos y eso me fue formando para ser un buen árbitro y creo que hice una buena carrera profesional", explicó.

Rodríguez, quien fuera del fútbol es pastor evangélico, agradeció "principalmente a Dios: 'Él me dijo y me bendijo toda mi vida, me siento amado y escogido por Él". "Yo soñé con tres Copas del Mundo y lo logré", dijo el polémico árbitro como punto final a su despedida.

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