30 de marzo de 2017 00:00

El atleta Alexander Torres Cansino logró dos medallas en Brasil

Alexander Torres en el parque La Carolina antes de un entrenamiento. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

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Martha Córdova. Redactora (D)

Reemplazó la pelota de fútbol por el atletismo. Al principio la idea no le agradó hasta que se puso a entrenarse. “Ahora sé que con el atletismo tendré un buen futuro”, expresó Alexander Torres Cansino.

Con tres meses de entrenamientos ganó el campeonato nacional y con ocho integró la selección de Ecuador que intervino en el Campeonato Parapanamericano Juvenil que se realizó en Sao Paulo, Brasil. Alexander ganó las medallas de plata y bronce en las pruebas reinas de la velocidad del atletismo: 100 m y 400m.
“No esperaba estos resultados, tengo ocho meses de entrenamientos y fue la primera vez que salí del país para competir en un evento internacional”, dijo con emoción y la espontaneidad de sus 16 años.

Relató que, tras ingresar a la pista y tomar posición de partida en los 400 metros, le invadieron de nervios. “Casi me cuesta la descalificación porque tuve una salida falsa. El juez solo me amonestó y pude ganar la medalla de bronce. Corrí en 57 segundos, mejoré la marca un minuto”.

En los 100 metros alcanzó la medalla de plata. “Cuando gané la medalla no tuve reacción. Quería llorar y no me salían las lágrimas”.
De regreso a casa sus padres, José y Anita, le organizaron una fiesta de bienvenida. Fue la celebración de sus medallas y su nueva vida deportiva, aquella que cambió hace dos años cuando un juego entre amigos se vio interrumpido con una descarga eléctrica. Alexander perdió ambos brazos.

“Los brazos en un velocista son puntos de impulso y generadores de equilibrio, por eso es admirable la actuación de Alexander”, reflexionó Fernando Espinosa, quien mantuvo el récord nacional de los 100 metros por 15 años, hasta que apareció Álex Quiñónez.

Tras curar sus heridas físicas y aceptar su nueva vida, Alexander fue al Comité Paralímpico Ecuatoriano donde se informó de las oportunidades que tenían las personas con discapacidad física.
El entrenador Cristian Matute lo conoció y le invitó a entrenarse atletismo. “No me gusta trotar mucho, por eso me demoré en aceptar el pedido del profe”, detalló Alexander. Pero el técnico insistió hasta que se pusieron a trabajar en octubre del 2016.
“Solo con mirar su forma de pararse sabía que podría triunfar en el atletismo. Luego le sometimos a pruebas de velocidad, y con sus victorias está demostrando que no nos equivocamos”, dijo Matute.
En los entrenamientos se puso énfasis en el equilibrio para evitar las caídas. “El profe me dice que el tranco de carrera debo hacerlo más largo”. Sus piernas son el motor impulsador de carrera.

Esta pareja, que se entrena en el anillo atlético del parque La Carolina, todas las mañanas desde las 07:30, tiene dos metas inmediatas: el Mundial Juvenil en Suiza y el Mundial de Atletismo en Inglaterra. Son repetitivas las series de ejercicios para fortalecer las piernas y el dorso con trabajo en gradas y saltos.

“El propósito es que Alexander termine el año con una marca de 55 segundos para los 400 metros”, dijo técnico Matute mientras que Alexander confirma que es la prueba que más le gusta hacer.
Comité Paralímpico Ecuatoriano lo ha catalogado como un talento deportivo con proyección al Alto Rendimiento. Iniciará el proceso rumbo a los Juegos Paralímpicos Tokio 2020.

El próximo año competirá en los Juegos ParaSudamericanos en sede por definirse; los Parapanamericanos en 2019 y espera confirmar su clasificación a los Juegos Paralímpicos, en Tokio.
Pero como el fútbol aún lo vive muy de cerca, de vez en cuando se escapa para jugar un partido con los amigos de

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