17 de septiembre de 2016 00:00

El técnico ecuatoriano Álex Aguinaga le dio un giro a Liga de Quito 

Álex Aguinaga, entrenador de Liga de Quito, en el complejo de Pomasqui. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Álex Aguinaga, entrenador de Liga de Quito, en el complejo de Pomasqui. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

La primera vez que Álex Aguinaga ingresó como técnico a la concentración de Liga de Quito, en Pomasqui, se quedó preocupado. Se percató de que ahí faltaba un camerino, lugar en el que los jugadores hablan de sus inquietudes, hacen bromas y hasta cuestionan los métodos de un entrenador.

Sus sospechas de que la falta de un vestuario era una de las causas para explicar el poco compañerismo crecieron con los días. Para solucionar lo que consideró un problema, instauró actividades grupales.

Por ello, los viernes por la noche, los albos se acostumbraron a participar en reuniones, ‘jueguitos’ y entrevistas.
Las primeras dinámicas consistieron en juegos por grupos. Un representante del equipo empezaba a hablar de un compañero. La misión consistía en adivinar de quién se trataba. Para Aguinaga se trataba, en cambio, de que los jugadores se involucraran más con sus compañeros.

Luego, vinieron las entrevistas. Los futbolistas debían responder preguntas.  Uno de ellos fue José Francisco Cevallos. La entrevista al ‘Pancho’ permitió que todos conocieran que pertenecía a una familia futbolera. Aunque algunos ya lo sabían, escucharon que su padre fue golero de la Tri que se clasificó por primera vez a un Mundial y que dos de sus hermanos juegan. También, que en su casa siempre hay un tema de balompié.

En las reuniones, los jugadores también conocieron los orígenes de sus colegas. “Pudimos hablar de dónde vinimos y que la mayoría nacimos en lugares de bajos recursos económicos”, cuenta uno de los integrantes del equipo.

Los primeros resultados en la cancha no acompañaron al DT. Liga cayó goleada ante Mushuc Runa e igualó de local ante El Nacional. Ahora, LDU es cuarto en la segunda fase. Suma 13 puntos de 21 posibles.

Aguinaga está más optimista por la ubicación del plantel. Dice que nota más compañerismo, pero le preocupa la falta de una identidad de juego.

El ecuatoriano, de 48 años, llegó en julio para reemplazar al uruguayo Álvaro Gutiérrez. Antes estuvo el argentino Claudio Borghi. Es la primera vez, en 12 años, que Liga suma tres entrenadores en una misma temporada.

¿Por qué el plantel no tiene identidad de juego? El técnico argumenta que la plantilla de jugadores tuvo problemas físicos que se reflejaron en sus primeros juegos al frente de la ‘U’.

Ante este panorama, cambió la rutina de las preparaciones físicas, desde finales de julio. También -en una ocasión- ­envió a jugadores como Exequiel Benavídez y Carlos Tenorio a los partidos del equipo Sub 19. Lo hizo para que mejoraran su condición física.

Hancel Batalla, de 18 años, es uno de los jugadores más contentos con el estratega. Asegura que Aguinaga lo rescató de la Sub 19 y lo llevó al plantel principal nuevamente. “El profe me pide que marque más. Es una de mis deficiencias”, ­cuenta el ofensivo.
Batalla, Harold Carcelén, Anderson Julio, Jhojan Julio y Djorkaeff Reascos son los cinco juveniles que viajaron con el plantel a Rioverde, Esmeraldas. Ahí, la plantilla permaneció entre el 29 de agosto y el 4 de septiembre.

Durante esa semana, el DT pidió a los jugadores que se esforzaran por pelear la titularidad. “Prefiero un jugador de equipo. Antes que un ‘crack”, repite el estratega.

En los dos últimos partidos, dejó en la banca de suplentes al uruguayo Brahian Alemán. El uruguayo entró al segundo tiempo ante Independiente e hizo un pase gol. “Es un jugador que tiene mucho corazón”, dice el técnico.

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