24 de mayo de 2014 02:52

Un viaje de puro vértigo en Pimampiro

Deporte de aventura en Pimampiro. Canopy Tierra del Sol Alqamari brinda servicios turísticos y de deportes de aventura como puenting, canopy y rafting en el cantón Pimampiro. Foto: José Mafla/ EL COMERCIO

Deporte de aventura en Pimampiro. Canopy Tierra del Sol Alqamari brinda servicios turísticos y de deportes de aventura como puenting, canopy y rafting en el cantón Pimampiro. Foto: José Mafla/ EL COMERCIO

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Washington Benalcázar. Coordinador
Pimampiro

Lanzarse al vacío desde un puente, atado únicamente con una cuerda elástica y un arnés, permite a los intrépidos sentir la adrenalina por todo el cuerpo.

El puenting se practica en el viaducto de Mascarilla, en Imbabura, que está sobre el correntoso río Chota.

Los aventureros no necesitan saber ninguna técnica en especial. Solo requieren tener el valor de arrojarse desde una baranda situada a 20 metros de altura sobre las torrentosas aguas.

Los fines de semana y feriados, Cristian Tapia, un emprendedor turístico de Pimampiro, prepara los equipos, en espera de los aventureros.

El primer punto de encuentro con la emoción está ubicado 25 kilómetros del norte de Ibarra, siguiendo la Panamericana. Santiago Espinoza fue uno de los que se enfrentó al vacío el sábado anterior.

Se lanzó y luego quedó suspendido en el aire durante cinco minutos, hasta que lo llevaron a tierra firme, con la ayuda de una cuerda.

Pero el puenting es apenas un abrebocas de una gama de deportes extremos que ofrece el Centro Turístico Alqamari , Tierra del Sol, de Pimampiro.

En la comunidad de San José, del mismo cantón, 48 kilómetros al nororiente de la ‘Ciudad Blanca’, los turistas pueden disfrutar también del canopy.

Se trata de un viaje por un cable de acero de 600 metros, que conecta a dos montañas, separadas por una quebrada de 300 metros de profundidad.

Ahí, los osados se desplazan, sujetados con un arnés y una polea, a una velocidad promedio de 80 kilómetros.

Para sumarle emoción los visitantes, como Josúe Benalcázar, prefieren lanzarse colgados boca abajo y no sentados, en este canopy, considerado el más alto del país. El estudiante quiteño dice tener la sensación de volar.

Otra opción es el rapel, como se denomina al descenso por la pared de un talud de 200 metros. Desde ese punto se puede observar la geografía tapizada de cultivos andinos que cubren las montañas y los valles.

Con un poco de suerte también se disfruta de los colores diversos de las orquídeas silvestres que nacen en ese sector.  Además se ofrece rafting en el río Mataquí. El recorrido en bote neumático, que surca los rápidos, es de 2 kilómetros.

Al igual que en las otras actividades, los visitantes usan equipos de seguridad y son supervisados por un guía. Cada prueba cuesta USD 10.

Este cantón de Imbabura tiene la laguna de Puruhanta, bosques, cascadas y ríos. Su riqueza natural y la iniciativa de sus hijos han permitido que se transforme en un destino para el turista que busca emociones extremas.

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