15 de julio de 2014 08:30

Alemania es ‘grande’ porque ganó la Copa y el cariño de los brasileños

Alemania se coronó hoy, domingo 13 de julio, como nuevo campeón del Mundial de la FIFA. Foto: Agencias

Alemania se coronó hoy, domingo 13 de julio, como nuevo campeón del Mundial de la FIFA. Foto: Agencias

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Redacción Agencias

Las celebraciones entusiasmadas de los brasileños después de que Alemania se alzara en su casa con el título del Mundial no se debieron solo a que la conquista se dio a costa del histórico “archirrival” Argentina. Aquello también tuvo mucho que ver con la amabilidad demostrada por los germanos hacia la población local.

Desde su llegada a la paradisíaca localidad de Santa Cruz de Cabralia, en Bahía, los jugadores de Alemania conquistaron el corazón de la población local con gestos de amabilidad que contrastaron con la actitud de sus colegas argentinos, que solían celebrar sus victorias provocando a los anfitriones con el cántico “Brasil decime qué se siente”.

A diferencia de otros equipos, los alemanes no se limitaron a entrenar en territorio brasileño, sino que aprovecharon su permanencia en el país para cultivar una relación con la población vecina.

Frecuentaron la playa local, repartieron autógrafos y visitaron una escuela de la región, donde disputaron un partido de fútbol con los niños pobres de la comunidad. Además, recibieron en su búnker la visita de indígenas de la tribu Pataxó, a quienes homenajearon tras conquistar el título el domingo en el Maracaná al poner la Copa en el centro de la cancha y bailar alrededor del trofeo imitando los pasos de la danza indígena.

Gestos de este tipo, ampliamente relatados por la prensa local, contribuyeron a convertir a la selección alemana en el segundo equipo en el corazón de los brasileños, un sentimiento que no pudo cambiar ni siquiera la humillante goleada por 7-1 propinada por el equipo germano a la selección verdeamarilla en las semifinales.

Aunque solo actuó en total 54 minutos en la campaña del tetracampeonato germano, el delantero Lukas Podolski fue la gran estrella del equipo en lo que se refiere a relaciones públicas: sus mensajes en portugués a través de Twitter se convirtieron en una fiebre en Brasil.

Tras la histórica victoria en semifinales, por ejemplo, Podolski utilizó la red social para demandar “respeto” a la selección brasileña. “Respeten a la ‘amarillita’ (la camiseta amarilla) con su historia y tradición, el mundo del fútbol le debe mucho al fútbol brasileño, que es y será siempre el país del fútbol”.

Hoy, al despedirse de Brasil, Podolski divulgó una carta a los anfitriones del Mundial, en la que, en nombre de su equipo, pide disculpas “por cualquier trastorno” causado durante el Mundial.

“Nos vamos, pero nuestros corazones se quedan aquí. Y algún día yo volveré. ¡Gracias!, Brasil”, agregó.

Según los datos recopilados por la agencias de noticias, la Federación Alemana de Futbol llevó a cabo, durante su estancia en Brasil, 15 proyectos de ayuda social en los que invirtió cerca de medio millón de euros.

La localidad pesquera de Santo André, en la provincia de Bahía, fungió en esta ocasión como sede donde la Federación Alemana, inconforme con los hoteles de la zona, construyeron sus propias instalaciones a pocos kilómetros del aeropuerto, un complejo de 15 mil metros cuadrados llamado Campo Bahía con alojamiento, piscinas y campo de entrenamiento.

Según la página http://espndeportes.espn.go.com, el complejo que sirvió de hogar para los hoy Campeones del Mundo, fue parte del proyecto ‘Los sueños de los niños 2014’, desarrollado con el objetivo de proveer ayuda a la región, donde establecieron una academia de futbol infantil y el orfelinato ‘Ampare’ en Santo André.

La ayuda humanitaria que la selección alemana de futbol prestó al país anfitrión en cooperación con diversas fundaciones comenzó desde enero pasado, cuando a través de la Fundación Egidius Braun donó 15 mil euros para la reconstrucción de la Casa Mataus, un hogar de acogida a las afueras de Sao Paulo que alberga a cerca de 200 niños y sus familias.

Tras un mes en el que los jugadores de la Mannschaft convivieron constantemente con los niños de la región y en más de una ocasión repartieron ropa y donativos, la delegación alemana se despidió oficialmente del pueblo de Santo André el pasado viernes para ir rumbo a Río de Janeiro donde ganarían su cuarta Copa del Mundo tras vencer a Argentina.

Como último regalo, la Federación Alemana de Futbol dejó 25 bicicletas de montaña para el uso de la escuela local, ropa, y donativos a título personal de los adheridos a su causa.

Además, recibieron la visita de un grupo representante de los cerca de mil indígenas Pataxó que habitan en las cercanías, quienes recibieron un cheque por 10 mil euros, cantidad que será empleada para comprar una ambulancia.

La tradición alemana de ayudar a sus anfitriones nació en 1986, cuando el presidente de la DFB, Egidius Braun, quien encabezaba la delegación alemana que participó en el Mundial realizado en México, inició el proyecto ‘Ayuda a México’ con la fundación de una casa hogar en Querétaro, ciudad que sirvió de sede a la Mannschaft.

‘El Oasis de los niños’, nombre que recibe dicha casa hogar, se mantiene desde entonces gracias a los donativos que recibe a través de la Fundación Egidius Braun, creada años después con el propósito de continuar la labor iniciada por el entonces mandatario.

Desde 1993, la selección alemana colabora con dicha organización, además de la Fundación Sepp Heberger y la Fundación Cultural DFB, para realizar distintos proyectos de desarrollo social de manera continua, desde la fundación de escuelas hasta, recientemente, ayuda humanitaria a los damnificados de las inundaciones en Indonesia en el 2013.

Desde 1993, la Federación Alemana de Futbol contribuye a dichas causas con los fondos recaudados de los partidos amistosos que disputa la Mannschaft.

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