3 de March de 2013 00:03

40 jóvenes luchan por llegar al fútbol

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Miguel Cabezas no se sonrojó cuando apoyó a su hijo en una práctica de fútbol del Deportivo Cotopaxi, el jueves pasado. "Yo, yo le enseñé a defenderse así", dijo en voz alta desde uno de los graderíos de cemento que rodean a la cancha de tierra, ubicada al costado norte del Centro de Exposiciones Quito.

El hombre también emitió sonoras carcajadas, lo cual ocasionó que una decena de jugadores jóvenes giraran la cabeza para verlo.

Cabezas, de 1,65 metros de estatura, tiene el mismo tamaño que su hijo Ronaldo, de 15 años. Este joven 'pelea' diariamente por integrar la nómina titular del Deportivo Cotopaxi en el campeonato de Segunda Categoría de este año.

"Es duro ganarse un lugar aquí", admitió Cabezas. Por eso, cada vez que su hijo logró esquivar la marca de un rival o defenderse de una agresión, el padre festejó.

El jueves este padre de familia celebró "la madurez" de su hijo durante la práctica de fútbol. Esta "madurez" consistió en responder con un golpe el manotazo que un compañero le propinó en el rostro.

Desde ese lugar se observó a un padre orgulloso, que comparte el sueño de su hijo de llegar a ser profesional en el balompié.

Ronaldo es quiteño e hijo de padres esmeraldeños. Aunque gusta del juego de Antonio Valencia, Félix Borja, Jefferson Montero… él no quiere parecerse a ninguno. Repite: "Quiero ser el mejor".

A pesar de que aún no se confirma su presencia en el equipo de Latacunga, Cabezas confía en que su hijo firmará un contrato en los próximos días. Dice que esto le representará un sueldo básico y la afiliación al Seguro Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

La esperanza de que su hijo se quedará en el equipo se basa en las dos horas de entrenamiento que cumple Ronaldo diariamente con la guía del técnico David Torres, quien está a cargo de equipo desde octubre del 2011.

También porque posee un buen manejo del balón, porque se formó en la escuela de El Nacional. Él integró la Sub 10 del club criollo, pero dejó de asistir por la lejanía del lugar. Los jóvenes del club militar se entrenan en Tumbaco.

Otros jóvenes como Júnior Nazarenos, de 18 años; y José Landázuri, de 21, también participaron en ese entrenamiento. Pero solo estuvieron en diferentes pasajes del entrenamiento.

"Yo me esforcé. Creo que jugué bien, pero debo esperar la respuesta del técnico", dijo Landázuri, casado y padre de familia. Un total de 40 jóvenes probaron suerte en el equipo liderado por Milton Salguero. José fue uno de ellos.

Ese plantel cumple con la pretemporada desde noviembre pasado, pero las puertas siguen abiertas para que todo aquel que desee demostrar sus habilidades. La única condición es llevar su propia indumentaria, zapatos… Asistir con una 'botellita' de agua no está por de más.

El equipo se entrena con dos balones viejos. No utilizan los nuevos porque se dañan al contacto con la tierra. Tampoco hay los recursos suficientes para llevar agua purificada. Los que no llevan su botella de líquido, deben recurrir a los jugos de 20 centavos que venden los comerciantes ambulantes.

Landázuri ha recorrido varios clubes, entre ellos el Municipal Cañar. Él sabe de la crisis económica por la que atraviesan los equipos. El dinero para movilizarse de un lugar a otro lo obtiene arbitrando partidos barriales. No tiene credencial, pero "hay panas que me acolitan". En unos cobra USD 12 y en otros hasta USD 25. Con ese dinero también mantiene a su familia.

Datos del plantel

La mayoría de chicos en el Deportivo Cotopaxi financia su entrenamiento.

La meta de la directiva, del técnico y de su asistente es la de ascender al equipo a la Serie B con un presupuesto cercano a los USD 700 000.

Después y si la suerte los acompaña, quieren retornar a la Serie A, donde jugaron en 1986.

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