12 de octubre de 2016 12:42

La oferta hotelera subió, pero la demanda de huéspedes cayó en Quito

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Andrea Medina
Isabel Alarcón
EL COMERCIO DATA (I)
data@elcomercio.com

En los últimos nueve años (2007-2015), seis sectores de Quito registran un decrecimiento en la tasa de ocupación hotelera. De manera general en el norte, sur, centro y en sectores específicos que se caracterizan por tener una concentración de oferta hotelera, como la Floresta, La Mariscal y Santa Clara registran una menor demanda, según las estadísticas que maneja Quito Turismo, del Cabildo metropolitano.


Hay que destacar, por ejemplo, que en el sector norte de Quito se llegó a un repunte en la tasa de ocupación del 70,3% en el 2012, desde ese año empezó a decaer hasta que en el 2015 se ubicó en el 57,7%.

Lo mismo ocurrió en el sur, en donde hay mayor oferta de alojamientos pequeños, entre el 2012 y 2013 alcanzó tasas del 59,7% y 59,8%, respectivamente. Dos años después, en el 2015 cayó al 54,9%.

La directora regional para Centro y Sudamérica de STR (Smith Travel Research), Patricia Boo, confirma esta caída en la llegada de turistas a la capital. Al menos un 20% menos de ocupación se registra con relación al año anterior, apunta.


Efectivamente, en los seis sectores se observa una mayor caída del 2014 al 2015, año en que se empezó a sentir la crisis económica, por la caída del precio del petróleo, la apreciación del dólar, aplicación de aranceles, entre otros factores.

La llegada de turistas residentes y no residentes bajó, entre el 2007 y 2015, en los sectores de Santa Clara, La Floresta, La Carolina, Centro Histórico y el sur de Quito. Sin embargo, hay otras zonas como el resto del centro, La Mariscal y el norte en donde subieron las entradas de visitantes, por lo que influyeron positivamente en el resultado global.

La situación para los hoteles de lujo y primera categoría se empeoró desde febrero del 2015 y sigue cayendo, afirma Norman Bock, presidente de la Asociación de Hoteles (Ahotec) del Distrito Metropolitano, que reúne al 70% de hoteles de cinco y cuatro estrellas.

“Estamos por debajo del 50% de la ocupación promedio en lo que va de este año; siendo la ocupación más baja de toda Latinoamérica, junto con Manaos (Brasil)”.

Hoteleros apuntan a los huéspedes corporativos y al ajuste de costos según la necesidad

Anahí Torres, administradora del hotel boutique Anahí, ubicado en La Mariscal (calle Luis Tamayo), reconoce que han sentido una menor llegada de huéspedes, que se agravó más en este año. Ella contabiliza un 20% menos de visitantes sobre todo de extranjeros.

“Nos ha tocado hacer de todo un poco por que la competencia es muy dura, sobre todo por los hoteles que tienen precios más bajos. Pero estamos tratando de expandirnos a diferentes áreas, como la corporativa (huéspedes que llegan por negocios)”.

En la zona de La Mariscal, una de las más turísticas de la ciudad, el año anterior se registró un 38,7% de ocupación en los hoteles del sector, cuando en el 2007 alcanzó el 40,8%. El mayor repunte que ha tenido este sector fue en el 2008, con una tasa del 44,1%.

Otro sector en donde también cayó la tasa de ocupación fue en La Floresta al pasar de 50,7% a 40,5% en estos nueve años de análisis. La tasa más alta que esta zona tuvo fue en el 2012 con el 56%.

La modificación de tarifas según los requerimientos de los huéspedes es otra de las alternativas que se aplican en los hoteles.

Elizabeth Cevallos, jefe de reservas del Hotel Embassy, habla de un 18% de bajas en ocupación hasta agosto del 2016, en relación al mismo período del año pasado. “Tratamos de acomodarnos a los presupuestos de los clientes. Por ejemplo, tenemos la opción de apartamentos que son más accesibles”.

En este hotel, los huéspedes con referencias corporativas son los que más ocupan las habitaciones y hacia quienes más se dirigen las estrategias de promoción. Desde el 2011 hasta el 2014, se mantuvo una estabilidad a favor de todo el sector hotelero de la ciudad.

Actualmente, el Municipio se enfoca en posicionar a la ciudad como un destino principalmente para seminarios o convenciones. De esta manera se espera que la ocupación hotelera mejore.

En esta apuesta está de acuerdo Bock, de la Ahotec, porque considera que Quito es una ciudad corporativa. “No es cierto que el mayor número de visitantes es por turismo. Un 70% de la ocupación corresponde a este sector”.

Justamente hacia ese sector se apuntan las expectativas con la conferencia de Hábitat III, que se realizará desde el 17 al 20 de octubre próximo. “Estamos esperando que se dé una recuperación en el tema hotelero porque este es uno de los pilares de la ciudad a los que estamos apostando de aquí hasta el 2021, que es el turismo de convenciones”, explica Norma Bock, directora de reuniones de Quito Turismo.

De esta manera se posicionarán los hoteles existentes y los cinco nuevos proyectos hoteleros que se van a construir en la ciudad.

El número de establecimientos de alojamiento se triplicó en nueve años

En los últimos nueve años (2007-2015), seis sectores de Quito registran un decrecimiento en la ocupación hotelera. Foto: Archivo / EL COMERCIO



Patricia Boo considera que el Ecuador está viviendo un momento de aumento de oferta hotelera mientras que la demanda está cayendo. “Ese desequilibrio está teniendo un impacto en la ocupación, principalmente, en Quito”, indica.

De acuerdo con el catastro de Quito Turismo, hasta el 2007 se registraron 205 establecimientos de alojamiento en la capital, nueve años después, en el 2015, este número creció a 718, es decir, se triplicó.

La oferta hotelera se diversificó a albergues para turistas, apartamentos turísticos, cabañas, hotel-apartamento, hotel-residencia, pensiones, moteles y refugios.

De los 718 sitios de hospedaje, el 43,3% corresponde a hostales. La mayoría de establecimientos se concentra en la tercera categoría: 364.

En el 2007, la tarifa promedio de categoría de hoteles de lujo era de USD 57,80 y en el 2015 se ubicó en USD 71,08.

En el caso de las tarifas promedio de primera categoría pasaron de USD 19,5 a 39,2. Mientras que, en segunda categoría, el precio promedio en el 2007 fue de USD 5,82 y para el 2015 se ubicó a USD 9,42.

¿Qué pasa en el centro y específicamente en el Centro Histórico?
Si bien las cifras muestran un decrecimiento de la demanda de forma general, hay que hacer una diferenciación con el centro y, específicamente, el Centro Histórico.

Ambos han tratado de mantener su nivel de ocupación en estos nueve años alcanzando repuntes significativos en 2012 y 2013.

Mauricio Andrade, de la gerencia de turno del Hotel Plaza Grande, coincide en que más que un aumento de la preferencia por hoteles de este sector, hay una ocupación que se ha mantenido, principalmente, en los últimos dos años.

En este hotel se promueven promociones a través de portales web, a los que acceden turistas locales y extranjeros. De esta manera se mantiene la demanda de huéspedes.

Otros factores que inciden positivamente en esta zona es que a los visitantes les agrada la cercanía a sitios, en donde conozcan más de la historia de la ciudad. “Les gusta estar cerca de los museos, por eso incluso tenemos el mismo estilo barroco de los alrededores”.
Otro punto a su favor es la seguridad y el visitante se siente tranquilo en cuanto a la movilización, asegura Andrade.

En el Centro Histórico, la tasa de ocupación pasó del 35.5% al 47.4%, desde el 2007 hasta el 2015.

En los últimos tres años también aumentó la llegada de turistas locales a esta zona, por lo que direccionan las promociones al segmento nacional. Así lo explica Israel Albán, encargado de las ventas del Hotel El Patio Andaluz.

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