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Jhery Reinoso nunca pensó que un cuadro suyo lograría formar parte de una exposición dedicada exclusivamente a él. Como viejo ferrocarrilero, entre sus sueños siempre estuvo plasmar artísticamente todas esas anécdotas. Y con 'El tren más difícil del mundo', muestra que incluye una veintena de piezas de su autoría, cree haber alcanzado parte de sus metas.

La exposición se inaugura esta noche, a las 19:00, en el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz ­Mariño (Junín E2-27). Las acuarelas son producto de una asidua exploración en esta técnica durante los dos últimos años.

¿Qué es lo que lleva a un viejo empleado ferroviario a dejar las toneladas de metal para enfrentarse a pequeños pedazos de papel? Reinoso dice que son las ganas de continuar un proceso artístico que empezó en su juventud, pero que quedó en pausa tras la salida de su padre de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador (EFE), a mediados de los años 80.

Para ese entonces, Reinoso había desarrollado cierta aptitud artística sobre el papel. Una habilidad que no siguió su curso ya que su padre debía jubilarse, heredando su cargo y responsabilidades a su hijo (él era del departamento de tipografía). Desde entonces, el tren se convirtió en un compañero más de trabajo, un amigo para el cual debía publicar cientos de páginas con el propósito de preservar su memoria.

Pero ese paréntesis en su vida artística no truncó su pasión por el oficio. En estos casi 30 años contratado por la EFE ha logrado acumular una serie de recuerdos que sobre el papel se convierten en acuarelas multicolor. Son ­imágenes de lugares como Durán o El Boliche, lugares que recorrió a bordo de un tren.

De todas aquellas obras que hoy forman parte del Museo de Acuarela, existe una selección muy especial para Reinoso. Son las que tienen como motivo a Chimbacalle, la cuna de grandes historias ferroviarias de Quito y lugar donde él nació y creció. Al hablar de estos cuadros, él no puede disimular su encanto con ellos. Cada uno es una ventana a un pasado en el que se mira a sí mismo caminando sobre las rieles del tren o sentado a un costado de la estación esperando la llegada del tren.

Los sueños se van construyendo sobre los logros del ayer. Reinoso ahora comienza a perder el temor de llamarse artista. Y como para convencerse de ello, él planea un segundo momento en su carrera. Ya no serán los trenes los que lo motiven y quiere retratar a su ciudad.

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