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Se fue como refugiada y regresa con reconocimiento mundial a la ciudad alemana del Meno. Ochenta años después de su huida del nazismo, el legado de Ana Frank, la joven autora de los célebres "Diarios" de la persecución judía, vuelve para instalarse en el Museo Judío de Fráncfort, anunciaron hoy los organizadores.

Cientos de objetos, muebles, documentos, pinturas, libros y recuerdos de la familia hebrea, cuyo retrato literario emocionó a generaciones, retornan ahora a una ciudad convertida en pujante capital financiera, pero huérfana por la guerra del urbanismo y la historia que fueron el paisaje de los Frank hasta su emigración.

El acuerdo entre el Fondo Ana Frank, en Basilea -donde ya en su tiempo vivían la abuela y parientes de la niña-, y el Museo Judío de la capital del Meno, ha permitido esta donación permanente para un nuevo "Familie Frank Zentrum" (Centro de la Familia Frank).

El traslado del legado permitirá su adecuada exhibición, protección e investigación, aseguraron hoy ambas instituciones. Con tal motivo, el edificio del museo será sometido a una ampliación, que tiene previsto concluir en 2015.

Ana Frank nació en Fráncfort en 1929 y murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen, en 1945, mes y medio antes del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y después de haber sobrevivido a Auschwitz.

El diario que escribió, durante su exilio y escondite en el Ámsterdam ocupado por los alemanes, es uno de los relatos más famosos de esa guerra, por estar contado a través de los ojos de un niño.

Hasta los seis años vivió en Fráncfort, donde su padre trabajaba en una fábrica de mermeladas. Su familia era abierta y reformista y los hijos gozaron de una envidiable educación y una inacabable biblioteca.

Poco después de la llegada de Adolf Hitler al gobierno en Berlín, el partido nazi ganó las elecciones municipales en Fráncfort y los Frank olieron el peligro y se trasladaron primero a la fronteriza Aquisgrán y luego Ámsterdam, donde obtuvieron permiso para abrir una nueva filial de la firma de mermeladas Opetka.

La familia llegó en 1934 a su nueva casa en la calle Merwedeplein 37, pero tendría que esconderse finalmente en la trastienda de Opetka en la Prinsengracht 263, donde fue sorprendida por la Gestapo el 5 de julio de 1942.

El famoso diario, escrito desde la buhardilla donde se escondía la familia, no forma parte del legado que se expondrá en el museo de Fráncfort y permanecerá en Ámsterdam.

El Museo Ana Frank de la capital holandesa se centrará en la persecución y escondite, mientras que la muestra de Fráncfort estará más basada en la historia familiar local.

"Hoy lograrmos cerrar un círculo", dijo durante la presentación Buddy Elias, de 86 años, que aún recuerda la visita de su prima Ana a la casa familiar de Basilea. Allí ha presidido hasta ahora el fondo familiar.

Tras barajarse varios destinos, se optó por Fráncfort "por buenas razones", explicó Elias. Entre otras, fue la editorial S. Fischer, de Fráncfort, la que lanzó al mundo el "Diario de Ana Frank", y las instituciones se esforzaron en el estudio y reparación del pasado totalitario.

El primer objeto de la futura exposición ya ha llegado al museo. Se trata de un retrato del trastatarabuelo de ambos, Ana y Buddy. Sin embargo la mayor parte de los objetos de la exposición sólo serán trasladados cuando haya sido readaptado el Museo Judío, 2015, según las estimaciones de las autoridades.

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