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Maureen Gubia tomó ciertas poses de la aristocracia y las desdibujó. Las extrajo de revistas de farándula y las ridiculizó, dándoles un aspecto grotesco que resalta aún más sus fingidos ademanes cuando se sienten observados por el fotógrafo de prensa de turno.

Hay una extraña belleza en esas pieles famosas que parecen desvanecerse como gelatinas. Se disipan a la misma velocidad con la que el término ‘monarquía’ pierde poder político en Europa y se convierte únicamente en objeto mercantil de las revistas que venden aspiraciones a sus lectores.

Sobre este último aspecto se detiene la curadora de arte cubana, radicada en Guayaquil, Amalina Bomnim. Ella cree que lo sobresaliente de la muestra de Gubia, denominada ‘Folq Nórdiqo’, es su poder de crítica contra los medios de comunicación, que se valen de estos personajes opulentos para inyectar en los lectores la espina de querer ser como ellos.

“Los medios inducen al público a que aspiren a ser como las imágenes que ven. Ese discurso está presente en la obra de Maureen (Gubia)”, cree Bomnim.

La muestra, que se exhibe en la galería DPM de Guayaquil, está compuesta por 22 obras realizadas con óleo sobre lienzo. Es la primera muestra con curaduría de Gubia, quien tiene 28 años.

No parece ecuatoriana El galerista guayaquileño David Pérez considera a Gubia como una de las artistas más prometedoras de la escena local al punto de no parecer ecuatoriana.

“No tiene prefijada una escuela esquematizada de Ecuador o de Latinoamérica. Tiene su propio mundo. No parece ecuatoriana”, expresa Pérez.

Con este criterio coincide Bomnim, quien añade que Gubia tiene un ‘leitmotiv’: el revestir con una oreja de dimensiones exageradas a la mayoría de sus personajes. A este estilo le añade un potente rojo que intensifica su trazo.

Uno de los aspectos más sorprendentes es que pese al gran juego cromático, sus pinturas tienen un aspecto gótico. Por lo general este estilo siniestro está asociado al también uso de colores más fúnebres. Gubia ha llegado a este punto con trazos resbaladizos, nerviosos y de apariencia monstruosa.

Sus temáticas están muy alejadas de las que se suelen manejar en el país. “Mucha pintura en Ecuador se concentra en temas de identidad desde la marginalidad o desde el costumbrismo. Gubia maneja una temática universal”, opina Bomnim A la autora guayaquileña le resulta complejo dar una explicación de lo que ha hecho en ‘Folq Nórdiqo’. “El arte para mí es un gran patio para jugar. No me gusta el realismo, me parece un concepto muy cerrado. Tampoco seguir ninguna institución o academia, no me sentiría libre.. Mis trazos salen del inconsciente”, expresa Gubia.

Y el resultado es un conjunto de personajes aristocráticos que parecen esforzarse por representar, en actos públicos, de la ‘mejor’ manera a su linaje azul. Uno de los cuadros más conmovedores es ‘Tronox’, en el que se observa a un niño, que algún día será descendiente de alguna corona, obligado a tomar aceleradas poses de adulto. Los gestos de este personaje, tan estirados, resultan teatrales. Las manos ‘correctamente’ guardadas, la espalda más recta que una regla. Un niño-adulto.

La exposición

Esta es la primera exposición con curaduría de la artista Maureen Gubia. El curador fue el guayaquileño Rodolfo Kronfle.

El nombre ‘Folq Nórdiqo’ que lleva la muestra alude al principal gusto musical de la guayaquileña Gubia.

La muestra estará abierta al público en la galería DPM de Guayaquil hasta el próximo 31 de enero.

Son 22 obras hechas con óleo sobre lienzo.

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