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Los pintores mexicanos de la generación de La Ruptura (1950-1970), que rompieron los cánones establecidos por los muralistas clásicos, aún esperan ser comprendidos y valorados por la crítica internacional, dijo la experta en arte Lelia Driben.

La especialista destaca la obra de Gilberto Aceves Navarro, Lilia Carrillo , Pedro Coronel, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, Roger von Gunten, Vicente Rojo y Francisco Toledo, entre otros, como fundamental en la pintura mexicana no reconocida en el exterior.

"El movimiento de La Ruptura forma parte de la historia reciente y tiene un aporte que no ha sido valorado", dice Driben respecto a su libro, 'La generación de la Ruptura'. A principios de la década de los 50, este grupo encabezó una rebelión artística en favor de la libertad de creación en México, de apertura a los valores estéticos universales y contra lo preconizado por Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros respecto a que la pintura debía ser nacionalista y reflejar la realidad del pueblo mediante el muralismo.

La crítica de arte asegura que "hay una situación de cerrazón, y los extranjeros solo piden hasta Frida Kahlo, y los demás no les importa. Pero como quiera que sea, ellos (los rupturistas) trascenderán", dice.

En relación con el tema, el pintor y escultor mexicano Manuel Felguérez, uno de los más reconocidos artistas de este grupo, afirmó que ellos no fueron una generación de ruptura, sino de apertura al arte universal. "Nuestra generación abandonó el nacionalismo, y esto nos condujo al otro extremo, al internacionalismo y el universalismo", explica. Para Driben, la obra rupturista es muy original y no es copia de ninguna corriente del exterior, pues tiene su propia personalidad y aportes: "Vicente Rojo se mantiene muy vigente hasta ahora, con obra nueva".

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