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Elmore Leonard fue definido una vez por Martin Amis como "un genio literario que escribe thrillers para releer" y "lo más parecido que existe en Estados Unidos a un novelista nacional". Leonard murió en la mañana de ayer, a los 87 años. No pudo superar las secuelas del ataque cerebral que sufrió en las afueras de Detroit, donde vivía. Desde ese momento, el mundo de las letras y el de Hollywood no dejan de evocarlo.

Del medio centenar de obras que llevan su firma, al menos 35 fueron llevadas al cine o estuvieron a punto de hacerlo. Casi todas resultaban felices e inspiradas variaciones de una fórmula única e infalible en la que se mezclaban la violencia, la intriga, el romance, el humor cáustico y la acción. El de Leonard era un mundo de novelas negras y relatos del Oeste ambientado en Miami, Detroit o el Viejo Oeste y plagado de gángsters, pistoleros, policías, mujeres fatales, mafiosos y vividores de toda clase.

El fecundo vínculo entre Leonard y Hollywood, extendido a lo largo de más de medio siglo, nació y se cerró bajo el signo del western. Las dos primeras (y extraordinarias) adaptaciones para el cine de dos de sus obras fueron Los cautivos ( The Tall T ), de Budd Boetticher, y El tren de las 3.10 a Yuma, de Delmer Daves, ambas de 1957. La última es una suerte de western contemporáneo igual de magnífico, la serie Justified, que llegará en 2014 a su quinta temporada y será vista por todos como uno de los grandes legados de Leonard en su múltiple papel de creador, autor (escribió 53 episodios) y productor.

Entre unos y otros, Leonard encontró en destacados directores la posibilidad de llevar al cine las andanzas de los héroes de sus novelas, siempre resueltos a todo con tal de conservar la libertad. Así lo hicieron, por ejemplo, Martin Ritt (Hombre , con Paul Newman), Richard Fleischer (Mr. Mayestyk, con Charles Bronson) y John Sturges (Joe Kidd, con Clint Eastwood).

En los 90 la relación llegó a su máximo esplendor a través de Quentin Tarantino (Jackie Brown, inspirada en la novela Rum Punch), Steven Soderbergh (Un romance peligroso) y Barry Sonnenfeld, este último gracias a El nombre del juego y a su protagonista, el inolvidable mafioso Chili Palmer, interpretado por John Travolta allí y en su floja secuela, Tómalo con calma .

Ayer, vía Twitter, Joseph Gordon-Levitt recordaba el decálogo para escritores que The New York Times publicó en julio de 2001. Allí sugería no hablar nunca del tiempo, evitar prólogos y descripciones detalladas de cada personaje, mantener bajo control los signos de exclamación y, lo más importante de todo, "eliminar las partes que el lector, de cualquier manera, se saltearía".

 

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