La Estancia es uno de los proyectos de constructores privados que se levantan muy cerca de la Ruta Viva, en el kilómetro 9, sector de La Tolita. Proyecto de Robinson Galarza. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

La Estancia es uno de los proyectos de constructores privados que se levantan muy cerca de la Ruta Viva, en el kilómetro 9, sector de La Tolita. Proyecto de Robinson Galarza. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

La vivienda se activa en el valle con la Ruta Viva

Yadira Trujillo M. Redactora (I)
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El viernes 12 de diciembre del 2014 se abrió el tránsito vehicular en la segunda fase de la Ruta Viva; así se completaron 12,9 km que habilitaron la conexión vial desde la avenida Simón Bolívar hasta Puembo, pasando por sectores aledaños a las parroquias rurales de Cumbayá y Tumbaco.

Con esto, los predios que hasta antes de la obra no tenían tanta demanda empezaron a incrementar su costo. Hoy, luego de dos años, la presencia de esta vía sigue siendo una variable para que se apueste por la construcción de proyectos de vivienda.

Esto incluye a los sectores que están en las áreas circundantes a las conexiones que se construyeron hacia la Ruta Viva como los escalones de Lumbisí y de Tumbaco y la misma Intervalles.

Constructores y corredores de bienes raíces, que trabajan en proyectos y ventas en estos sectores, dan pormenores de esta realidad. Lucy de Espinoza, corredora de bienes raíces, dice que el valor del metro cuadrado sin construir aumentó hasta en un 300%.

“Antes de la vía, el m² costaba USD 50 o 60; hoy, entre 200 y 300”. Sectores cercanos como San Juan (Cumbayá), “donde antes era muy difícil vender un terreno”, hoy son de alta demanda.

Para esta agente, actualmente hay escasez de terrenos en sectores como Tumbaco y Cumbayá. Esta sería una de las razones por las que crece el interés por construir vivienda en las cercanías de la Ruta Viva, que facilita la conectividad con estas zonas.

La facilidad para llegar al aeropuerto Mariscal Sucre por medio de esta vía es otro motivo para incrementar el interés. De hecho, la ubicación de la terminal aérea (Tababela) fue uno de los motivos para que se construya la Ruta Viva.

Casa construida en el kilómetro 1 de la Ruta Viva, sector de San Patricio, Cumbayá. Es un diseño de Diego Salazar.

Casa construida en el kilómetro 1 de la Ruta Viva, sector de San Patricio, Cumbayá. Es un diseño de Diego Salazar.

Andrea Bastidas, profesional del mismo campo, indica que se construyen proyectos para las clases media y media alta. El motivo, dice, es la cercanía con las zonas exclusivas de Tumbaco, Cumbayá y Nayón. “En este último se ha incrementado la plusvalía”. Desde su punto de vista, la construcción no ha parado ni va a parar pese a la situación del país.

La profesional ratifica que el sector seguirá siendo atractivo para fines residenciales, gracias a la facilidad de movilización hacia zonas de alta demanda y movimiento.
En todos lados hay construcciones en marcha, asegura. “Alrededor de la Ruta Viva seguramente habrá cada vez más proyectos de vivienda. Si llegase a parar la construcción sería cuando las personas ya no sean sujetos de crédito por la crisis”.

Mientras, Diego Salazar, constructor que estudia la zona para sus proyectos, considera que es posible un estancamiento debido a la situación económica. “Es una realidad que en el país se paren los proyectos. En general hay planes estancados y los alrededores de la Ruta Viva no son la excepción. Pero, a mediano plazo se podría pensar en el desarrollo de ciertas zonas”.

En dos años de funcionamiento de la vía, la principal limitante que el profesional identifica para proyectos de vivienda es la falta de servicios básicos y de transporte. “Al lugar solo se llega en auto particular, no hay transporte público y en muchos sitios tampoco llegan los servicios básicos”. Estos particulares, comenta, sin duda inciden en la planificación de proyectos.

Pese a esto, el constructor ve potencial en la zona. Considera que el incremento en los precios es proporcional a sus beneficios, al paso del tiempo y a la subida en otros sitios.

El constructor Robinson Galarza ve un beneficio para los dueños de los terrenos. Él considera que para los constructores es un reto lograr proyectos accesibles para potenciar el desarrollo del sector. Además, es importante que esa expansión sea planificada, con visión de la ciudad a futuro.