Bonilla posa en el jardín de su casa. Desde el exterior destaca el cubo de doble altura y su transparencia. Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

Bonilla posa en el jardín de su casa. Desde el exterior destaca el cubo de doble altura y su transparencia. Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

La vivienda minimalista de Luciano Bonilla

Redacción Construir (I)
[email protected]

Fiel a la corriente moderna y al estilo minimalista, Luciano Bonilla, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCE, lleva su vida y la de su familia en una casa entregada enteramente a esta línea. La diseñó y construyó el arquitecto Juan Romero.

El deseo de Bonilla se plasmó por completo en esta edificación, donde, desde el ingreso, predomina el lema de que “menos es más”.

Esto queda claro en la pureza de su arquitectura, con presencia del color blanco, y con sus líneas rectas en cada espacio interior y exterior.

Aunque los materiales que destacan son tres (acero, hormigón y vidrio), el arquitecto indica que en la construcción moderna también se pueden hacer, por ejemplo, casas de bambú. “Sí es posible, respetando las líneas rectas”.

Bonilla explica que como parte de este estilo, la casa se caracteriza por su transparencia, que se logra con la implementación de grandes ventanales en todos los espacios.
También se implementó el acero y el hormigón, con nuevas tecnologías, que los hacen más eficientes y estéticos.

La sala de la casa se integra al exterior con el vidrio.

La sala de la casa se integra al exterior con el vidrio.

De la mano de la transparencia está la integración de la casa y de los materiales con el paisaje exterior.

“Al tener grandes ventanales, lo principal es que exista integración visual con el paisaje, a diferencia del neoclásico, por ejemplo, en el que se hacían espacios cerrados por cuestiones térmicas”.

Esta conexión es clara en cada sitio de la casa. En la primera planta, los vidrios desde el piso hasta el techo permiten una integración de la sala y el comedor con el amplio jardín.

En el segundo piso, los tres dormitorios y el estudio tienen una vista privilegiada. Desde el cuarto de trabajo se observan las faldas del Ilaló, a donde se llega en 20 minutos desde la localidad.

Cada dormitorio también tiene su vista panorámica. Desde los ventanales de las habitaciones se mira hacia la quebrada de Chiviquí, una zona que permanece limpia, gracias a que la comunidad realiza cultivos frutales en el sitio.

Los tres dormitorios y el estudio tienen vista privilegiada.

Los tres dormitorios y el estudio tienen vista privilegiada.

Esta ubicación, junto a la depresión verde, además garantiza que no habrán construcciones que quiten la hermosa vista de la casa.

“La posibilidad de vivir en relación con la naturaleza es uno de los grandes aportes de la corriente moderna”.

Bonilla destaca que con esta tendencia de la arquitectura moderna, además de espacio, se puedan optimizar recursos. “Los espacios son flexibles, abiertos y sin divisiones”.

La transparencia, que es parte del modernismo, implica la incidencia de la luz. Y este particular está perfectamente implementado en la vivienda.

“La utilización de la luz natural es fundamental, así como la adecuada ubicación de la luz artificial”. La primera se logra gracias a la luz solar que ingresa por los ventanales en ambos pisos y la luz artificial se implementó con dicroicos y un análisis previo del espacio.

Según Bonilla, este tipo de arquitectura también aporta en la sostenibilidad de la edificación, ya que “no se trata de tener una lámpara con gran cantidad de focos, sino de tener una sola en el sitio indicado. La intención es que iluminen el espacio y no que consuman más energía”.

El vidrio aporta con amplias entradas de luz natural.

El vidrio aporta con amplias entradas de luz natural.

En esta vivienda moderna, 10 luces dicroicas, muy simples en su diseño, cubren la planta baja de unos 140 m².

La casa del decano de la FAU sugiere limpieza en los espacios. Estos no tienen ningún tipo de ornamento. Ni cuadros, ni adornos, ni algún detalle que choque con el minimalismo.

La presencia del vidrio templado de seis líneas que tiene la casa, además aporta con la climatización interna.

“Es como una batería, que acumula calor durante el sol del día y mantiene la casa caliente en la madrugada”.

Bonilla asegura que una de las cualidades más importantes de su vivienda es la posibilidad de exponer la pureza de los materiales y su estética.

“Es una muestra de que se puede hacer una buena arquitectura con la optimización de muchos recursos”.