En Chigüilpe se trabaja en mejorar los jardines y la infraestructura de los centros turísticos tsáchilas. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

En Chigüilpe se trabaja en mejorar los jardines y la infraestructura de los centros turísticos tsáchilas. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

Los tsáchilas renuevan sus equipamientos

María V. Espinosa 
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Los tsáchilas mejoraron la infraestructura de sus centros culturales y turísticos.

En la comuna Chigüilpe, los moradores han desarrollado mingas para mejorar el entorno de la comuna, que es la más visitada por los turistas.

Ellos han colocado plantas de colores y están reemplazando el techo de paja toquilla de sus viviendas. Eso debido a que se deterioró por el fuerte invierno de este año.

Según el presidente de esa comuna, Mateo Calazacón, los operadores turísticos y la comunidad llegaron al acuerdo de diseñar jardines en los espacios verdes. Lo harán con árboles de achiote, que es la planta sagrada, flores silvestres, geranios y plantas medicinales. Estos también se instalarán en los proyectos turísticos y en la vía hacia la comuna.

En el Centro Cultural Mishily, los trabajos han ido más allá de la minga. Ellos están remodelando el centro cultural y turístico de dos hectáreas.

Abraham Calazacón, director del Centro Cultural Mishily, señaló que desde enero empezaron a remodelar. La primera inversión fue la construcción de una fuente de agua, que costó USD 1 000.

La estructura fue elaborada con piedras del bosque tsáchila, que simulan ser una vertiente natural. Para ello instalaron un pequeño canal de riego, para que el agua caiga hasta la fuente. Ahí se harán los rituales de la fiesta Kasama (Nuevo amanecer), que la más tradicional de la nacionalidad.

Según Calazacón, cuando inició el proyecto los rituales de agua se hacían en el río. Para ello habían elaborado senderos y gradas para llegar al afluente. “El verdadero ritual es en el río, pero en invierno este crece y es peligroso para los turistas, no solo por una inundación sino también porque pueden resbalarse al bajar”.

Otra de las motivaciones de construir la fuente, que mide 2 metros cuadrados, fue incluir en los rituales a las personas con discapacidad y a los adultos mayores.

Además, en Mishily se están construyendo tres cabañas típicas tsáchilas con pambil, caña guadúa y paja toquilla. Estas servirán para el hospedaje de al menos 15 turistas.

Esas cabañas representarán a las típicas casas tsáchilas. Es decir, no tendrán divisiones y solo una ventana. “Por dentro buscamos conjugar nuestras tradiciones como las camas de literas, pero darles un toque moderno con ventiladores y fotos representativas de nuestra nacionalidad”.

Las cabañas, de 7 metros cuadrados, son construidas por los tsáchilas según sus tradiciones constructivas. Una de esas es que el corte de la madera se realiza cuando la luna estaba en cuarto menguante. “Nuestros ancestros nos enseñaron que si no lo hacemos en esa época, las polillas acabarían con la construcción”, afirma Calazacón.

Aunque para darles un toque de modernidad, los constructores les colocarán barniz. De esa forma se verán brillantes y se protegerán de los insectos.

En el centro cultural Tolón Pelé, en cambio, están construyendo nuevamente el área de recreación. En este proyecto turístico, las constructoras son mujeres tsáchilas. “Solo construimos con materiales de nuestro bosque. Por eso cada cinco años debemos renovar la estructura”, señaló la líder del proyecto Albertina Calazacón.

Los trabajos tardarán un mes y costarán USD 800. Se cambiará el techo de paja toquilla de los baños y se remodelará el centro de espectáculos y cultura, donde se realiza el festival ancestral del achiote.

Para esta última remodelación deberán construir mesas en pambil para exponer las artesanías. “También, reconstruiremos el escenario de la cabaña, que mide 40 metros cuadrados”, señaló Calazacón.