La estructura del Monumento Sol Recto se levanta sobre una base de discos líticos recubiertos de piedra. Según la posición del sol, la sombra señala los solsticios, equinoccios... Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

La estructura del Monumento Sol Recto se levanta sobre una base de discos líticos recubiertos de piedra. Según la posición del sol, la sombra señala los solsticios, equinoccios... Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

El Sol Recto recupera la tradición de Kito

Yadira Trujillo M. Redactora (I)
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Quito cuenta con un ícono urbano que refleja la sabiduría ancestral y marca la entrada oriental a la capital del país, desde su concepción de ciudad del sol recto.

Se trata del conjunto escultórico Monumento Quito -Ki toh- Sol Recto, ubicado en el redondel donde se unen la Ruta Viva y la avenida Simón Bolívar, en el oriente de la ciudad.

La Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) constató que la construcción se hizo como parte de la transformación de Quito como ciudad metropolitana. Esto, con armonía entre la memoria y los conceptos de identidad.

“Este proyecto artístico - arquitectónico evoca el elemento fundamental del nombre de la ciudad, manifestado en una moderna escultura para replicar el sistema de medición del tiempo de los pueblos”.

El proyecto de USD 140 000 inició en octubre y finalizó en diciembre de 2016. Se levantó en un área de 2 008 m².

A cargo de la obra estuvo el arquitecto Fernando Rivera. Él considera que se trata de un elemento urbano que evoca a la sabiduría quiteña, con el que “la ciudad no contaba”.

Según la Epmmop, la escultura tiene dos funciones fundamentales: es un reloj solar y, además, refiere a la simbología de Quito (Kito), ya que recrea su significado de sol recto, porque la ciudad está justo en el centro del planeta.

Rivera explica que el monumento marca el ciclo solar con las diferentes épocas del año, como la “verdadera sabiduría de nuestros abuelos”.

El ciclo empieza en la fecha más importante del año para la tradición andina: el 21 de marzo, cuando el sol cae de forma perpendicular y la luz entra por los intihuatanas que la encierran. Este acontecimiento marca el Pawkar Raymi, la fiesta del florecimiento.

Luego, el 21 de junio, llega la fiesta del Inti Raymi, cuando la columna de la escultura se queda sin sombra.

Para el 21 de septiembre, el sol avanza y la sombra cambia, en el Kulla Raymi, la fiesta de la lluvia y la fertilidad.

El camino del sol finaliza el 21 de diciembre, con la fiesta de la sabiduría o Kapac Raymi.

La obra escultórica, de 21 m de alto, es de estructura metálica con cimentación de hormigón y recubierta de Alucobond. Cuenta con tensores que varían en su diámetro. Se levanta sobre una base de discos líticos recubiertos de piedra.