En la vivienda, construida en cuatro meses, se trabajó con esmero en la obra gris y al final no fue necesario el gasto excesivo en los acabados. Foto: felipeescudero.com.

En la vivienda, construida en cuatro meses, se trabajó con esmero en la obra gris y al final no fue necesario el gasto excesivo en los acabados. Foto: felipeescudero.com.

Rusticidad y diseño de élite en Casa El Quinche

Yadira Trujillo M. Redactora (I)
ytrujillo@elcomercio.com

Hormigón a la vista, sostenibilidad y estética están en una casa construida en la parroquia El Quinche, situada al este de la ciudad de Quito.

Es una  vivienda unifamiliar y para fines de semana, que ideó el arquitecto Felipe Escudero, con un diseño orientado a la construcción rápida, fácil y con bajo presupuesto.
Esos fueron los motivos por los cuales El Quinche House se construyó en cuatro meses.

“Este proyecto es una continuación de mi investigación sobre la construcción de estructuras sostenibles de hormigón en la Cordillera de los Andes”, cuenta Escudero.

La casa es para una familia de tres, con flexibilidad para ser utilizada como un centro de eventos. De hecho, los dueños celebraron allí su boda.

Durante la construcción, todas las paredes se hicieron vertiendo el concreto a mano, dejando una variedad de texturas en la superficie, similares al mármol, por ejemplo.

La casa tiene 54 m², con un solo espacio flexible de sala de estar, dormitorio, cocina y otros dos espacios de baños generosos para abastecer eventos de más de 200 personas. “Adicionalmente se construyó la entrada ceremonial de 9 m² que funciona como pasaje entre el exterior y el interior”.

Según explicó el arquitecto, la casa tiene espacios modernos, funcionales y flexibles, con materialidad rústica que fue trabajada a mano, “tanto la fundición del hormigón como el trabajo en madera seike”.

El presupuesto fue bajo -comenta-, así que se propuso trabajar la obra gris tan bien, que no sería necesario gastar en acabados costosos.

El resto de los elementos de la casa se basaron en las dimensiones del encofrado (120 por 60 cm) para minimizar trabajo en obra y costos innecesarios. “Esto resulta en que la casa tenga ventanas y puertas muy grandes, dándole la apariencia de ser más pequeña de lo que en realidad es”. Todas las ventanas están cuidadosamente escogidas para enmarcar las mejores vistas del sitio.

En cuanto a la ambientación interior, se recomendó a los propietarios usar mobiliario y accesorios de colores cálidos para que complementen el frío del hormigón, indica Escudero. “La luminaria fue inspirada en las ciudades medievales, en donde la luz cálida te indica donde están las cosas, sin iluminar el espacio completamente. Esto genera ese ambiente hogareño”.

Las características ecológicas no podían faltar en la casa. Los grandes paneles de vidrio de esta están orientados al oeste, recibiendo luz solar directa durante la tarde y recogiendo calor para la noche. Los toldos en las ventanas permiten la ventilación natural y la protegen de fuertes vientos. El cemento se obtuvo de las canteras cercanas a la zona.