Los petroglifos que graban los artesanos en sus vasijas se levantaron de un emplazamiento de piedras  en el Valle Sagrado de Cotundo, cantón Archidona. Foto: cortesía Mindalae

Los petroglifos que graban los artesanos en sus vasijas se levantaron de un emplazamiento de piedras en el Valle Sagrado de Cotundo, cantón Archidona. Foto: cortesía Mindalae

Los petroglifos se plasman en la cerámica de Napo

Yadira Trujillo Mina. Redactora (I)
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Con el objetivo de incorporar elementos del patrimonio local de Napo a los objetos artesanales, la Fundación Sinchi Sacha realizó una recuperación e interpretación de los petroglifos existentes en algunos emplazamientos de piedras del Valle Sagrado de Cotundo, en el cantón Archidona. Se calcula que son de 3 000 años antes de nuestra era.

Posterior a esto se realizó una socialización de los símbolos con los artesanos de Napo.

Las formas encontradas corresponden a las primeras expresiones gráficas de conocimiento ancestral del universo y de la cosmología de los pueblos, comenta Juan Martínez, presidente de la Fundación.

“Los petroglifos son representaciones del mundo interior de los pueblos originarios, de su mundo onírico. Son la simbología de los chamanes, que dejaron testimonio de sus conocimientos ancestrales en cuestiones como la salud, las ­rutas o los territorios”.

En Archidona y Tena, las mujeres son las principales encargadas de trasladar este conocimiento a las vasijas de cerámica.

Las mujeres trabajan la cerámica en las comunidades amazónicas. Foto:  cortesía Mindalae

Las mujeres trabajan la cerámica en las comunidades amazónicas. Foto: cortesía Mindalae

Serafina Cerda es una de las mujeres que hacen este trabajo. Cuenta que para elaborar las piezas, toda la familia se reúne alrededor del fuego y la elaboración la presiden las madres y las abuelas.

Las vasijas son hechas con la arcilla que las mujeres recogen de los ríos aledaños a sus comunidades. Las realizan a mano, quemadas a fuego abierto o en pequeños hornos y sin ningún pigmento químico. Cada vasija pasa por un proceso de abrillantado que se logra con pepas de conambo. El leve tono negro que adquieren se debe al humo.

Martínez asegura que para los antiguos pueblos amazónicos, las piedras tienen un valor cultural fuerte. Por esta razón, Cotundo, donde se encuentran las piedras con petroglifos grabados, es considerado un “gran centro ceremonial de los chamanes”.

Luego de la recopilación de petroglifos, se socializó su significado con los artesanos de Napo y estos incorporaron las formas en sus vasijas. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Luego de la recopilación de petroglifos, se socializó su significado con los artesanos de Napo y estos incorporaron las formas en sus vasijas. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Según el Plan de Manejo Cultural Petroglifos del Valle Sagrado Cotundo, realizado por Sinchi Sacha, algunos especialistas encontraron formas abstractas, realísticas, animales, asexuadas y sexuadas, entre otras. “Las rocas contienen distintos símbolos, dibujos, líneas, figuras geométricas en movimiento, espirales, máscaras, figuras del mito hombre-animal, etc.”.

El sapo -dice Martínez- representa la abundancia, los monos son una expresión juguetona de la cultura y las figuras femeninas sugieren sabiduría.

El presidente de la Fundación cuenta que hoy los petroglifos son parte de la identidad de algunos gobiernos locales de la Amazonía, como es el caso de Napo.

Las vasijas se venden en la tienda del museo Mindalae, entre USD 5 y USD 50, según su tamaño.