Personajes como el diabluma, el cucurucho, el testamentero y otros son reflejados artísticamente. Foto: Cortesía VIP constructora.

Personajes como el diabluma, el cucurucho, el testamentero y otros son reflejados artísticamente. Foto: Cortesía VIP constructora.

Nacionalidades y personajes del país, en parafina

Redacción Construir  
(F - Contenido Intercultural)

Los emprendedores lo conocen bien y han hecho de ese precepto un axioma: todo lo que no se renueva, se muere.

Este precepto ha guiado a los fundadores de Ninachik a actualizarse con diseños más sofisticados y simples, sin perder la identidad.

Ninachik (Luz de Fuego en español) es un emprendimiento 100% ecuatoriano, que nació de la iniciativa de dos jóvenes diseñadoras hace tres años, Jenny Gálvez y María Isabel Aguirre.

Ellas se decidieron por probar en el mercado de las velas decorativas, pero rescatando los valores, tradiciones y personajes de la cultura ecuatoriana.

Luego de una amplia prospección -tanto técnica como social- empezaron a moldear las velas de manera artesanal (manualmente). Este trabajo artístico retrata a diversas etnias del país (tsáchilas, saraguros, afros, cayambis, saraguros…) y a personajes tradicionales de las fiestas populares como los diablos humas o diablumas, los cucuruchos de Viernes Santo y las tejedoras de Zuleta, entre otros personajes y motivos tradicionales.

Aguirre, socia y fundadora de esta microempresa, detalla que los interesados en este producto pueden elegir entre 40 distintos diseños, que se comercializan desde USD 10.

Entre ellos, obviamente, no podía faltar el tradicional diabluma (cabeza de diablo). El nombre nativo para este personaje es ayauma y está presente en los pueblos cayambis y caranquis.

Es muy común verlo bailar en las festividades vinculadas a las cosechas, como la del Inti Raymi , también conocida como la de San Juan. Lleva una máscara roja. Tampoco le falta el zamarro color café y el fuete.

Otro personaje retratado en cera es el cucurucho de la procesión de Jesús del Gran Poder, que se realizó el pasado viernes 13 de abril de 2017  por las calles de la ciudad. Es de color morado y lleva una cruz negra entre sus manos. Incluso se puso el cordón blanco que sujeta la túnica.

Otro modelo muy llamativo es el Taita Carnaval, que representa la abundancia y la fortuna. Él lleva su tradicional sombrero del que se desprenden hilos naranjas y amarillos. En sus manos sostiene la caja, un instrumento musical de percusión que, en el modelo original, está hecho de madera.

Estas son tres de las figuras que más se venden, explica Aguirre. Pero la tienda donde se ofertan (Carrión y av. 12 de Octubre en Quito) está rebosante de figuras de doñas, chagras, chamanes y más. Para elaborar cada diseño, las creadoras investigan las características de cada una de las nacionalidades del país; los detalles como ojos, collares y boca son pintados a mano. El resto del cuerpo es trabajado con parafina de colores.