Las mujeres artesanas de Simiatug Llakta hacen guantes con bordados andinos. Fotos: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Las mujeres artesanas de Simiatug Llakta hacen guantes con bordados andinos. Fotos: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Mujeres de Simiatug plasman su vida cotidiana en los objetos de cocina

Yadira Trujillo Mina. Redactora
(F – Contenido Intercultural)

En Simiatug, una parroquia rural de los altos Andes de la provincia de Bolívar, las mujeres campesinas se organizaron en una agrupación denominada Simiatug Llakta.

El grupo articula a familias y pequeñas asociaciones que realizan artesanías, entre ellas, opciones funcionales y decorativas para la cocina.

Simiatug se ubica detrás del volcán Chimborazo y cuenta con aproximadamente 40 comunidades indígenas, comenta Catalina Sosa, presidenta de la Fundación Sinchi Sacha.

Esta entidad promueve la exposición y venta de las artesanías para fortalecer los pequeños emprendimientos, además de difundir las tradiciones de los pueblos ancestrales, plasmadas en los trabajos que realizan los artesanos.

El trabajo incluye procesos de tinturado de las ebras.

El trabajo incluye procesos de tinturado de las ebras.

Para los objetos que se pueden utilizar en la cocina de la casa, las mujeres artesanas de Simiatug llevan adelante un proceso de manejo del penco muy importante para el ecosistema de los Andes.

“Simiatug Llakta pone mucha atención en la cadena de valor de la cabuya, que es su principal materia prima”.

Para obtener el material con el que elaboran sus tejidos, ellas toman el penco, trabajan las hebras de cabuya, las tinturan y luego tejen a croché.

Entre la artesanías también tejen objetos de cocina con nuevas técnicas en la cabuya.

Entre la artesanías también tejen objetos de cocina con nuevas técnicas en la cabuya.

Los guantes de cocina, los individuales y otros accesorios además de ser funcionales llevan consigo historia y tradición. Sosa indica que, por un lado, el proceso de elaboración se basa en el conocimiento ancestral que las artesanas heredaron de sus abuelos.

Por otro lado, los bordados representan la vida cotidiana, las labores de campo, los paisajes, de las comunidades, los colores de su vegetación y de la vestimenta de su gente.

Por estos diseños, las artesanías se vuelven decorativas. La Fundación recomienda estos objetos porque provienen de un grupo de pequeños productores campesinos, de los cuales el 95% son mujeres.

Además, “Las artesanías de Simiatug Llakta tienen algo muy especial, ya que han mantenido el amor por el uso de los colores del campo. Se trata de colores intensos y brillantes que muestran la vitalidad de su gente y la fuerza y energía de su vida en los Andes”.