María Elena Hervas aprendió por cuenta propia sobre el arte del mosaico. Su taller funciona en la parte trasera de su casa. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

María Elena Hervas aprendió por cuenta propia sobre el arte del mosaico. Su taller funciona en la parte trasera de su casa. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

Los mosaicos alegran las diferentes estancias de la casa

Paola Gavilanes. Coordinadora (I)

A María Elena Hervas le habría encantado, a inicios de mayo del 2018, fotografiarse junto al banco de cemento que reposa sobre un espacio verde dentro de su casa, pero la lluvia se lo impidió. Le tiene cariño a ese elemento porque con ese, precisamente, se inició en el mundo del mosaiquismo -arte que consiste en juntar pequeñas piezas de piedra, cerámica o vidrio para formar composiciones decorativas geométricas-  hace un año y medio. La obra de arte sigue en proceso de construcción.

Se trata de un objeto grande que requiere de tiempo, creatividad y de muchos pedacitos de cerámica. Hervas espera ponerle punto final en el transcurso de los años. Mientras tanto, desarrolla a la par una serie de objetos utilitarios y decorativos para armonizar los diferentes espacios de la casa.

Sobre una mesa, instalada en un taller improvisado en la parte posterior de la vivienda, hay espejos, bancos pequeños, posavasos, platos giratorios y más con detalles de cerámicas de diversos colores y tamaños que llaman la atención de los visitantes.

Entre los objetos más solicitados por sus clientes están los espejos, banco pequeños, posavasos. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

Entre los objetos más solicitados por sus clientes están los espejos, banco pequeños, posavasos. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

El azul y amarillo son dos de sus colores favoritos. Sin embargo, diseña en función de las sugerencias de sus clientes. También confiesa que se deja llevar por el estado de ánimo. Cuando está feliz se inclina por tonos como el naranja, amarillo, verde. Los días de lluvia, por ejemplo, prefiere los tonos azul y café.

Hervas cuenta que dependiendo de los tonos que el cliente seleccione el objeto puede lucir en la sala principal de la casa, en un dormitorio y hasta en el cuarto de baño. De esa preferencia también depende la ubicación de las obras en viviendas con una decoración minimalista o tradicional.

Hervas, química farmacéutica, se enamoró de los mosaicos tras su paso por España. Allí conoció varias obras de Antoni Gaudí, arquitecto español y máximo representante del modernismo catalán. La mezcla de colores y tamaños de las cerámicas la sedujo y tras renunciar a su trabajo finalmente dio rienda suelta a su imaginación, y emprendió un nuevo reto, que también consistió en unir "las piezas de mi vida que estaban separadas. El arte del mosaico me sirvió como terapia para encaminarme".

Se considera una autodidacta pues toda la información que dispone del arte del mosaico lo obtuvo tras investigaciones en libros y diversas páginas electrónicas. También despejó dudas con varios maestros de la construcción. Entre risas recuerda que se les acercaba en las tiendas de cerámica y les preguntaba con qué herramientas daban forma a los azulejos.

María Elena Hervas se libera del estrés mientras llena de color a los diferentes objetos que llegan a sus manos. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

María Elena Hervas se libera del estrés mientras llena de color a los diferentes objetos que llegan a sus manos. Foto: Galo Paguay/ CONSTRUIR

Para montar su taller -desde hace un mes y medio su negocio- compró una pinza corta-azulejo, lijas, cortadora de baldosas, cemento, emporador de cerámica, silicona. Con el tiempo descubrió las ventajas de cada pegamento y aprendió a combinar los colores de las baldosas con las del emporador. “Hubo un momento de pruebas, de acierto y de errores”, cuenta.

Al inicio, sus obras de arte llegaban a manos de los amigos en fechas especiales como cumpleaños. Ahora, sus conocidos pagan por lucir alguna de esas obras en casa.

Hervas cuenta que entre los objetos más solicitados están las bandejas, posavasos y banco decorativos. Ella trabaja sobre varios materiales: madera, vidrio y barro son sus preferidos.

La cerámica la consigue en los diferentes centros especializados. Recicla los azulejos con los colores más llamativos, pero, sobre todo, los que tienen ese tono azul y celeste que tanto le gustan.

El costo de sus obras depende del tamaño. El de las más pequeñas oscila entre los USD 5 y 7. Objetos como los bancos, por ejemplo, alcanzan los USD 30.

Llenar de color a un espejo del tamaño de la palma de la mano, por ejemplo, le toma entre tres y cuatro horas, aproximadamente.