Apacha Vargas es una de las mujeres de nacionalidad kichwa que, entre sus múltiples tareas en la comunidad, trabaja en la cerámica. Foto: Cortesía.

Apacha Vargas es una de las mujeres de nacionalidad kichwa que, entre sus múltiples tareas en la comunidad, trabaja en la cerámica. Foto: Cortesía.

Kichwas de la Amazonía labran y pintan su identidad

Yadira Trujillo M. Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Las representaciones simbólicas del entorno de la selva amazónica y la relación de las comunidades con la naturaleza, los animales, las actividades cotidianas y la mitología se plasman en tres elementos que son prácticas de las mujeres en las comunidades kichwas de la Amazonía: tinajas, mucahuas y supais.

Aquellos grandes contenedores para fermentar la chicha (tinaja), los recipientes para beberla (mucahua) y los espíritus de la selva (supai) constituyen la manera de expresar la cosmovisión amazónica.

El barro proveniente de las orillas de los ríos, ubicados en las provincias de Napo y Pastaza, es el material que las mujeres moldean para sus trabajos. Estos constituyen piezas originales elaboradas a lo largo de la historia de las comunidades kichwas.

La labor es, tal vez, la única manera en la que, de alguna forma, las mujeres de la nacionalidad kichwa de la Amazonía “tienen una cierta solvencia económica”, indica Catalina Sosa, directora del Museo Etnohistórico de Artesanías del Ecuador (Mindalae).

En este espacio de Quito se exhiben y comercializan las piezas que, de manera particu­lar, tienen referencias a la tradición amazónica, desde su forma de elaboración. Destaca el significado detrás de las mucahuas y los supais.

Las primeras -explica Daniela Castillo, coordinadora del museo- se moldean con cáscara de calabaza seca, piedras y se alisan con los dedos. El momento de la pintura llama la atención. Las mujeres usan hebras de su propio cabello para formar pinceles que permiten hacer trazos muy detallados sobre la cerámica.

“Además, se utilizan tintes minerales para pintar; se da brillo con la resina de un árbol, llamada silquillu y se impermeabiliza con cera de abeja”.

Aunque en las mucahuas se pueda ver exactitud, no existe un diseño previo para realizarlas. Las mujeres solo empiezan a pintar y el resultado final son los conceptos que mantienen de su entorno. Sus expresiones no son del todo evidentes, pero ellas tienen claro que en la pieza se plasma un animal, una creencia o un elemento de la selva.

La ‘Mama churana’ es la línea madre a partir de la que las mujeres realizan sus trazos. Tortugas de agua, estrellas, montañas, patas de rana y piedras en el fondo del agua son algunas de las expresiones en las mucahuas.

El supai constituye la relación más fuerte de las comunidades kichwas con sus creencias. Según Sosa, aunque desde la religión se traduce la palabra como demonio, los supais son los espíritus de la selva que los habitantes de las comunidades conocen y a través de los cuales se generan importantes mitos.

“Son los protectores de las comunidades, de los animales y de las actividades de hombres y mujeres kichwas”.

La coordinadora del Mindalae cuenta que las artesanas ven estas formas y las realizan como manifestaciones abstractas de sus vivencias dentro del entorno selvático.

La Juri Juri Warmi, el Palu Supai Runa, la Indi Warmi (mujer sol) y el Killa Runa (hombre luna) son algunos de los espíritus de la selva.

En el Mindalae hay miniaturas desde USD 1 hasta supais de más de USD 50.