El muro principal de la sala de arribo nacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, representa la ladera de una montaña con especies del bosque húmedo. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

El muro principal de la sala de arribo nacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, representa la ladera de una montaña con especies del bosque húmedo. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

El jardín vertical armoniza vegetación y arquitectura

Alexander García. Redactor (I)
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Palmas, arbustos, helechos, troncos añosos, flores de loto, orquídeas y bromelias. Un estanque y una fuente donde borbotea el agua. Uno de los muros de la sala de arribo nacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo simula la vegetación de un bosque húmedo en un ambiente cerrado del norte de Guayaquil.

El muro de unos 25 metros de largo y cuatro metros de alto representa la ladera de una montaña, con fuentes de agua que desembocan en un estanque. La pared que adquiere vida con diversas especies de plantas y flores, hace parte de las alternativas de diseño de espacios que armoniza la vegetación con la arquitectura y la construcción sustentable.

Entre ellos están los jardines verticales, en la decoración de interiores y exteriores, y las terrazas verdes en cubiertas superiores de los edificios.

La tendencia busca integrar la naturaleza a sitios cuyo entorno inmediato carece de espacios verdes, además de contribuir a reducir las islas de calor de ciudades calurosas como Guayaquil, con amortiguamiento vegetal en las terrazas de las edificaciones.

“En el aeropuerto planteamos como concepto representar un jardín que contenga especies representativas de la Costa”, indicó Daniela Arosemena, de relaciones públicas del Aeropuerto. En el jardín interior vertical se escogieron variedades de hojas anchas y arbustos para crear una masa de vegetación para recibir a los viajeros.
Este tipo de soluciones arquitectónicas se ofertan también para casas y departamentos, tanto en espacios internos como en exteriores.

El arquitecto Miguel Terán, de la firma de arquitectura y paisajismo Verdical, dice que al igual que pasa con las terrazas de los edificios, que contribuyen a reducir las temperaturas de las ciudades, un jardín en un muro funciona como aislante térmico.

Un estanque, con orquídeas y bromelias, completa el diseño paisajístico del muro.

Un estanque, con orquídeas y bromelias, completa el diseño paisajístico del muro.

“Al revestir una pared de su casa con un jardín vertical, se contribuye al aumento de la eficiencia térmica y disminuyendo el consumo de energía en climatización”, dice.

Las especies para plantar en un muro son las mismas que se utilizan para un jardín convencional, según el experto. La estructura -en el caso del Aeropuerto son fundas colgantes de lona, Verdical usa módulos de plástico o tela- “debe nutrir y enraizar a las especies seleccionadas, emulando el desarrollo que se obtendría en un bosque”.

El costo de instalación es una de las limitantes para la aplicación doméstica de los jardines verticales. El valor por metro cuadrado va desde los USD 250 hasta los USD 400. Es mayor incluso que el costo de instalación de las terrazas verdes, cuyo valor está en promedio entre USD 40 y USD 60 el metro cuadrado.

El diseño del Garden Suites & Hotel, que está en construcción en la avenida Malecón, en el centro de Guayaquil, plantea jardines colgantes en toda la fachada de 19 pisos.

“Los primeros seis pisos son de parqueos, normalmente en los proyectos son una mole, queríamos marcar la diferencia con parqueos con jardín vertical externo y jardineras interiores, como amortiguamiento visual y ecológico”, dijo Juan Carlos Concha, gerente del proyecto Garden.

El edificio busca insertarse en el entorno, y emular los jardines del Malecón 2000, que se ubican frente al predio.