En su oficina, ubicada en el decimoquinto piso de un edificio de la 12 de Octubre, Diego Banderas dibuja y diseña sin pausa. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

En su oficina, ubicada en el decimoquinto piso de un edificio de la 12 de Octubre, Diego Banderas dibuja y diseña sin pausa. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

El Gobierno de Francia galardonó al ecuatoriano Diego Banderas

Redacción Construir (I)
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El martes pasado, el embajador francés en Quito, François Gauthier, condecoró con el grado de Oficial de la Orden de las Artes y Letras al arquitecto Diego Banderas.

Se trata de uno de los profesionales de la arquitectura más reconocidos del país. Y entre su relación con la República gala se cuentan el diseño del Colegio La Condamine y de la Alianza Francesa de Quito. Además, Diego Banderas ha sido presidente de la Alianza Francesa durante 12 ocasiones.

El reconocimiento que recibió del Gobierno francés este profesional riobambeño nacido en 1936 no es el primero; ya tuvo dos galardones anteriores.

El primero, recuerda Banderas. Entonces era presidente de ese país Francois Mitterrand y la Alianza Francesa cumplió 60 años de presencia en Ecuador. ¿La distinción? La Orden Nacional de Francia.

Banderas en el momento de recibir la medalla de parte del embajador de Francia en el Ecuador, François Gauthier. Foto: Cortesía.

Banderas en el momento de recibir la medalla de parte del embajador de Francia en el Ecuador, François Gauthier. Foto: Cortesía.

Ese es el último premio que ha recibido este arquitecto que ha ganado como 10 Premios Ornato de Quito y varios internacionales, entre los que recuerda con singular cariño el que logró -junto al uruguayo Román Fresnedo- en EE.UU. con el diseño de la Casa de la Salud Panamericana en Washington.

Racionalista por convicción, admirador de Le Corbusier y amigo personal de Eladio Dieste -el gigante uruguayo-, Diego Banderas también fue funcionario público y catedrático universitario. Graduado en Montevideo y con posgrados en París, trabajó en el Municipio de Quito por 11 años y se jubiló en la Universidad Central del Ecuador.

Conformó junto con su hermano Fausto y Juan Espinosa una de las constructoras pioneras de la capital.

Ha diseñado y construido más de 100 proyectos, entre edificios, centros comerciales, conjuntos, viviendas... Ahora labora junto a su hijo, Carlos, quien es el principal ‘enemigo’ de su cada vez más cercana jubilación. Hoy tiene 80 años.