La exposición de Mapear no es Habitar se lleva a cabo en Arte Actual Flacso.

La exposición de Mapear no es Habitar se lleva a cabo en Arte Actual Flacso. Foto: Vicente Costales / Construir

Mapear no es Habitar, una respuesta desde la cultura a las reflexiones de Hábitat III

El arte y la cultura como un espacio de convivencia; la reflexión de las dinámicas sociales en el espacio-territorio y el cuestionamiento de lo que está pasando entre la cultura y la ciudad son algunos de los parámetros a partir de los cuales se planteó Mapear no es Habitar, muestra que forma parte de la cuarta edición del Encuentro Iberoamericano de Arte, Trabajo y Economía (4EIATE).

Series fotográficas; instalaciones de audio y video; mapeos gráficos, audiovisuales y orales, con puestas en escena diversas, refieren a espacios determinados o a formas de convivencia en la muestra.

Las obras que forman parte de ella se exponen desde ayer, jueves 13 de octubre de 2016, en Arte Actual Flacso y permanecerán ahí hasta el mes de diciembre de 2016. Durante este tiempo se realizarán actividades, encuentros y mesas de diálogo como parte del 4EIATE.

El planteamiento de esta edición surge en respuesta a la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas Hábitat III. Propone la construcción de ciudadanía desde el arte y la cultura, con las propuestas de laboratorios nacionales e internaciones y la participación, no solo de artistas, sino también de comunidades barriales, arquitectos y otros profesionales.

Eduardo Valenzuela es coautor de la obra Ciudad Transferida.

Eduardo Valenzuela es coautor de la obra Ciudad Transferida. Foto: Vicente Costales / Construir

La intención de la exposición –explica Paulina León, curadora de la muestra,- es darle voz al arte y la cultura en las dinámicas de territorio. “Hay que preguntarse qué está pasando entre la cultura y la generación de ciudadanía, por ende, de ciudad”.

Las obras son una pista de todo un proceso realizado en diferentes espacios, añade León. María Fernanda Troya, quien hizo la curaduría junto a León, destacó el hecho de que en esta edición se realice una residencia con experiencias de diferentes lugares del mundo.

Desde la entrada, las propuestas destacan. Ciudad transferida es un proyecto de Leonor Jurado y Eduardo Valenzuela que lleva a la reflexión de la materialidad fotográfica antes de la llegada de la era digital.

Desde la noción del palimpsesto urbano (reescritura de la ciudad) y con la técnica de transferencia, se plasmaron fotografías de diferentes sitios de la ciudad, donde se evidencien prácticas de construcción referentes, en superficies que responden a materiales de construcción como el gypsum, la madera o el MDF.

Valeria Romano y Estefanía Sánchez son parte del Colectivo Mantañán, que desarrolló el proyecto Caminando y mapeando.

Valeria Romano y Estefanía Sánchez son parte del Colectivo Mantañán, que desarrolló el proyecto Caminando y mapeando. Foto: Vicente Costales / Construir

La puesta en escena es lo que llama la atención. Las 30 piezas visuales se exhiben sobre ripio, apilado por una malla sobre el suelo. Valenzuela comenta que la intención es poner en evidencia la idea de escombros como la huella de la memoria histórica de la ciudad.

Espacio Cero: Mapear La Floresta es otra de las propuestas de arte que refiere a la ciudad. Su autor es Álex Schlenker, quien expone dos instalaciones de video, una serie fotográfica y una cartografía digital en las que hace un acercamiento a lo que pasa en el barrio a través de estos insumos.

“Se trata de un registro, una aproximación con el territorio. En las fotos, por ejemplo, se pueden ver a actores tradicionales del barrio, gente que está en La Floresta entre 30 y 50 años; desde el zapatero hasta el antiguo organista de la iglesia”, cuenta el artista.

La comunidad también fue parte de Mapear no es Habitar. En Caminando y mapeando, proyecto desarrollado por el Colectivo Mantañán, los habitantes del barrio Pisullí interactuaron con el mapa de su localidad y hablaron de la misma a partir de él.

Estefanía Sánchez, representante del colectivo, indicó que con este proyecto se pretende repensar el mapa y replantear la forma de hacerlo. “La gente del barrio encontró una nueva forma de identificarse como comunidad; muchos de ellos ni siquiera conocían el mapa de su barrio”.

A la inauguración de la exposición asistieron 35 personas del barrio que participaron en el proyecto. Tómate la calle, Arqueología de lo mínimo, Fanzinederiva, Kit de mapeo, Germina, Geografías personales, Laboratorio de los paisajes, Te odio te amo, ¿Cómo se cartografía una frontera?, LA ciudad en un plato, Ecovía de acceso al barrio Rumihuaico, Karail, Iyarisha Chagrabi, Miradas sobre el patrimonio de la ciudad, Trayectorias transfronterizas y diálogo en tránsito y Vía-Cruising son las experiencias locales y extranjeras que también estarán en la exposición hasta el mes de diciembre.