The American Architecture  Prize le otorgó la mención de honor en diseño arquitectónico. Foto: cortesía.

The American Architecture Prize le otorgó la mención de honor en diseño arquitectónico. Foto: cortesía.

El Ícono tiene uno de los mejores diseños del 2017

Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

Vivir permeable es el eslogan del edificio Ícono. Es un proyecto del estudio Arquitectura X que estuvo entre los ganadores del premio a Diseño del 2017, por el The American Architecture Prize.

El edificio, ubicado en el sector de la González Suárez, se caracteriza porque conjuga un concepto moderno y ecológico, gracias a sus terrazas arborizadas, de forma escalonada en todos los pisos.

Las jardineras se ubican en las terrazas en voladizo. Estas tienen 80 cm de altura y 1,5 m² de superficie. Cada uno de los 48 departamentos tiene una.

El peso de la vegetación y la tierra implicó un diseño estructural especial y reforzado.

El premio le fue otorgado a esta construcción debido a que se le considera como una respuesta posible para conciliar los intereses del mercado inmobiliario con la necesidad de usar la arquitectura como herramienta, para “hacer lugar” en la ciudad, empleando la permeabilidad como estrategia.

Según los gestores del proyecto, esto se lograría a través de la fragmentación del volumen construible para crear dos patios principales.

El uno es posterior, para abrir fachadas internas hacia un espacio verde de calidad sobre suelo natural y sobre los parqueos. El otro, construido de forma similar, orientado hacia el ‘cul-de-sac’ (espacio sin salida) del frente, aprovechando esta condición urbana de contención.

Lo estructural se reforzó por el peso de los jardines. Foto:cortesía.

Lo estructural se reforzó por el peso de los jardines. Foto:cortesía.


Luego se fragmentó el edificio en sección para generar terrazas-patio a doble altura, traslapadas en ángulos superpuestos al alternar dos tipos de planta, explican. “Ambas acciones rompen la frontera entre edificio y ciudad”.

El típico volumen hermético, compuesto por una serie de departamentos apilados, más una tira continua de balcones al frente, se convierte en una forma abierta y permeable que relaciona los departamentos entre sí y con la ciudad.

“Además, la ciudad también permea el edifico en diferentes grados, aprovechando la topografía de Quito”.

Ícono está abierto hacia el barrio a nivel de la calle, y a medida que se desarrolla en altura, esta relación edificio-ciudad cambia y progresa hasta abrirse totalmente hacia el gran paisaje quiteño, enmarcado por el ramal occidental de la cordillera de los Andes.

Los dos patios arborizados proveen escala, sombra y espacios comunales públicos de calidad a nivel del suelo, explican los arquitectos que estuvieron a cargo.

“Los arboles dan la misma calidad y carácter a las grandes terrazas-patio, diseñadas con jardineras descolgadas en voladizo que soportan especies apropiadas para el propósito”.