Blanca Proaño en la sala de su casa, en la Nueva Floresta; toda la edificación exhibe un estilo contemporáneo. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

Blanca Proaño en la sala de su casa, en la Nueva Floresta; toda la edificación exhibe un estilo contemporáneo. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

La docente que se decantó por lo contemporáneo

Redacción Construir (I)
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El estilo de su profesor de Construcciones fue la inspiración de la arquitecta Blanca Proaño para levantar la casa donde vive desde hace 17 años.

Ella es la subdecana de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central del Ecuador. Su propiedad la construyó por etapas.

A decir de la profesional, esta es la mejor forma de economizar, sin que eso implique una construcción defectuosa sino todo lo contrario: se alcanza un diseño de calidad.

De su profesor Freire (solo recuerda su apellido) tomó la opción de los techos inclinados, que destacan desde el exterior de la vivienda.

Este estilo, en primera instancia, se logra gracias a este tipo de cubiertas, a los acabados de los faldones y a la primacía de materiales de madera, explica la profesional.

Proaño cuenta que esta es su preferencia, pese a que no se apega al minimalismo moderno ni tiene que ver con el estilo español, pero sugiere calidez y acogimiento para ella, su esposo, sus dos hijos y su perro.

“La casa en ese estilo, normalmente, es de hormigón armado. En los faldones se utiliza madera y en la cubierta, como protección de las caídas, se usa la punta de diamante o varias caídas continuas”.

Las entradas de luz natural conjugan con las lámparas.

Las entradas de luz natural conjugan con las lámparas.

Siguiendo la misma línea contemporánea, la subdecana de Arquitectura de la UCE eligió la teja vidriada española para la cubierta. Lo hizo cuidando que se trate de un material que no afecte a la salud.

Los acabados en el piso y los espacios de circulación vertical también son de madera.

En todos los ambientes de la casa, no solo se ve, sino que se siente ese estilo contemporáneo y acogedor, de colores tenues y amaderados en acabados, mobiliario y detalles.

En la planta baja, la casa cuenta con una sala amplia, donde se encuentra un bar para las reuniones sociales. En este espacio es donde más destaca la entrada de luz natural por los amplios ventanales que están en la parte frontal.

Cruzando la entrada principal con un elegante recibidor se encuentra el comedor y, junto a este, la cocina con su respectiva mesa de diario.

Desde este sitio se puede salir a un patio donde las flores ponen el toque de color. El cuarto de máquinas, de servicio y la despensa se encuentran en sitios contiguos a la cocina de esta vivienda.

En la segunda planta están los tres dormitorios. El máster tiene su propio baño con hidromasaje. Este piso cuenta con uno de los sitios favoritos de la familia: la sala de televisión. Proaño cuenta que allí pasa la mayor parte del tiempo en familia. La razón principal es la comodidad que brinda el mobiliario de este espacio.

Hacia el último piso de la casa está un gimnasio, decorado al 100% con estilo futbolístico.
Desde este sitio se llega a la terraza, donde permanece la mascota de esta familia.
Un jardín con diferentes árboles frutales y zona BBQ no pueden faltar en esta vivienda. Allí también se percibe el estilo contemporáneo.

Todos estos espacios constituyen el hogar. Pero, además, la construcción incluye el negocio familiar: una editorial con su respectiva imprenta.

Estos espacios se encuentran en la parte baja de la casa, en las áreas negativas, explica la arquitecta.

El terreno sobre el que la arquitecta levantó su vivienda fue, de inicio, irregular y con varios desniveles.

Sin embargo ella supo utilizar el espacio planificadamente, de manera que todo está distribuido y hace del terreno un espacio funcional y estético.

Para Proaño, aunque toda obra de un arquitecto es importante, ninguna se compara con la construcción de su propia casa, que como profesional de la rama es lo más preciado.